El autoritarismo del gobierno del MAS hunde a la Asamblea Constituyente
Infolatam
La Paz, 29 de noviembre 2007
Por Rene A. Mayorga
(Especial para Infolatam)
“… La consecuencia politica más grave de lo sucedido es que la polarización y confrontación ente gobierno y departamentos opositores han ingresado a una fase quizás irreversible que presagia una espiral vertiginosa de ingobernabilidad y violencia”.
Quemando puentes el gobierno del MAS ha aprobado en primera instancia, de manera ilegal y aberrante, su proyecto de constitución politica. Encerrados en un recinto militar con un trasfondo de confrontación violenta provocado por el gobierno, con varios muertos y cientos de heridos, sin haber dado lectura a lo que aprobaban, violando reglamentos de la propia asamblea constituyente (AC) y vulnerando principios constitucionales, los constituyentes del MAS hicieron un triste papel de levantamanos sometiéndose a la estrategia gubernamental de imposicion autoritaria de reforma constitucional.
Con esta decisión , el gobierno de Evo Morales ha consumado su politica de ruptura del orden democrático y constitucional, y no ha hecho otra cosa que clausurar la alternativa de reformas por concertación y acuerdos. Se ha embarcado en un peligroso camino sin retorno hacia un rėgimen autoritario con una constitución hecha a su medida… y a la medida de su "tutor", el comandante Chávez. Ha tirado por la borda demandas y planteamientos de tres cuartas partes del pais que no aceptan esta visión autoritaria. Sin embargo, lo que parece una demostración contundente de poder y proyección politicas, desnuda en el fondo un descomunal fracaso y una espeluznante falta de perspectiva histórica. Constituye un fracaso pretender imponer una reforma constitucional que no es resultado de un pacto politico-social que responda al conjunto de la nación. Y es un gran error hacer reformas que implican un desmontaje institucional con disposiciones destructivas que desmantelan el Estado democrático como establecer un régimen inviable de autonomias indigenas, eliminar el senado, o permitir la reeleccíón indefinida del presidente de la república, núcleo del proyecto autoritario del gobierno.
Lo que empieza mal, acaba mal. La AC se inició en un escenario de polarización y de empate catastrófico, factores que determinan la politica boliviana hace años, y sus perspectivas de éxito eran de principio inciertas. Pero ahora ha sido herida de muerte por obra del mismo gobierno. Como parte esencial de una siniestra estrategia politica, el gobierno ha desligitimado definitivamente la AC con el fin de derrotar a una oposicion regional y politica a la cual descalifica como reflejo de meras minorias oligárquicas. El MAS no ha hecho sino ejecutar a rajatabla una estrategia diseñada antes de asumir el gobierno y centrada en la premisa de que su victoria electoral por mayoria absoluta significaban hegemonia politica y carta blanca para imponerse arbitrariamente.
La ruta gubernamental estaba marcada por una lógica militarista de la politica: descartar acuerdos politicos, desconocer los derechos de la minoria, descalificar a a los adversarios politicos, apelar a la movilización de sus bases sociales transformadas en grupos de choque para imponer objetivos por la via de la amenaza y la presión. La consecuencia politica más grave de lo sucedido es que la polarización y confrontación ente gobierno y departamentos opositores han ingresado a una fase quizás irreversible que presagia una espiral vertiginosa de ingobernabilidad y violencia. La arremetida gubernamental ha sido respondida por seis departamentos del pais opositores con medidas que aceleraran la prolongada "guerra de desgaste" librada entre ambos: ejecutar su plan autonómico al margen de la AC, convocar a la resistencia civil, al desacato de la constitución del MAS y a una huelga de hambre general indefidida. Queda, por cierto, saber si habrá un desenlace definitorio en esta "guerra" planteada en términos excluyentes de victoria o derrota.

























