Las Fuerzas Armadas como partido político: la nueva “geometría del poder” chavista

Real Instituto Elcano
Madrid, 13 de noviembre de 2007
Por Real Instituto Elcano

“En su programa dominical de radio y televisión “Aló, presidente” Chávez ha subrayado que “el poder militar es parte del poder popular” y su fortalecimiento “la única manera de que el imperio no concrete sus amenazas contra la revolución”. La incógnita es si todos los militares estarán dispuestos a asumir el papel asignado”. (Por L. E. González Manrique del Real Instituto Elcano. Madrid)

"El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, da por hecho el éxito de su propuesta de reforma constitucional, elaborada bajo la ley "habilitante" que otorgó al Ejecutivo poderes plenos para legislar en áreas clave. La nueva constitución, que establece la reelección presidencial ilimitada, entrará en vigor en 2008 tras ser sometida a referéndum el próximo diciembre. Una de las principales reformas redefinirá el papel de las Fuerzas Armadas Nacionales (FAN). La constitución vigente, de 1999, establece que las FAN son una institución profesional políticamente no alineada. Ahora adoptarán un carácter claramente político: según el nuevo artículo, las Fuerzas Armadas Bolivarianas (FAB) "constituyen un cuerpo esencialmente patriótico, popular y antiimperialista".

….  La politización del Ejército, cuyos oficiales están ahora obligados a saludarse repitiendo consignas políticas copiadas del castrismo, anticipa la consolidación de un Estado de seguridad nacional en el que las Fuerzas Armadas ejercerán el papel del verdadero partido oficialista. La nueva "geometría del poder" permitirá al gobierno declarar "regiones militares especiales" con propósitos de "defensa estratégica". En su programa dominical de radio y televisión "Aló, presidente" Chávez ha subrayado que "el poder militar es parte del poder popular" y su fortalecimiento "la única manera de que el imperio no concrete sus amenazas contra la revolución". La incógnita es si todos los militares estarán dispuestos a asumir el papel asignado. La historia latinoamericana demuestra que la politización del ejército desencadena inevitablemente conjuras palaciegas y sediciones militares. El pasado julio, en su discurso de despedida del cargo de ministro de Defensa, que ocupaba desde junio de 2006, el general Raúl Isaías Baduel, no concluyó con el grito de "Patria, socialismo o muerte", sino con "Dios, todopoderoso y eterno".

…. Según Teodoro Petkoff, director del diario Tal Cual, la reforma constitucional es un “proyecto pretotalitario” que busca controlar la sociedad y blindar el poder personal de Chávez con una estrategia que va buscando un escalón de conflicto administrable políticamente, hasta llegar al más importante de todos: “La transformación de las FAN en un partido político”. Ese proyecto echó a andar desde los primeros momentos. Según un artículo publicado en Tal Cual el 19 de julio de 2001, Chávez dio instrucciones a la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) de identificar y clasificar a los oficiales de las FAN en “revolucionarios”, “institucionalistas” y “disidentes” con el fin de poder decidir quién podía ascender y quién debía ser sometido a procesos de “ideologización”.

En septiembre de 2005, Chávez firmó una ley de defensa que convierte la preservación de la República Bolivariana en misión militar y crea una Reserva Militar y una Guardia Territorial que responderán directamente al presidente y eventualmente entrenarán y suministrarán armas a cerca 2,8 millones de venezolanos para operaciones de resistencia ante cualquier agresión interna y/o externa.

… Frederique Langue, investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia, sostiene en El retorno del pretorianismo venezolano que los planes de Chávez buscan formar un "ejército revolucionario bolivariano", lo que conduciría a la desaparición del ejército bajo su forma actual, siguiendo con ello el modelo cubano, bajo la consigna "defensa nacional popular integral".

En América Latina, solo México, Cuba y Nicaragua, como producto de revoluciones que fueron en realidad guerras civiles, abolieron el cuerpo castrense del antiguo régimen para reemplazarlo por un nuevo ejército surgido de las milicias revolucionarias y cuya única lealtad era hacia la nueva clase gobernante. Pero esos tres países -y sus revoluciones- eran casos excepcionales en la historia de la región: en ellos las intervenciones e injerencias políticas de EEUU significaron una humillación nacional que deslegitimó a las antiguas instituciones castrenses.

Es difícil que Chávez pueda conseguir lo mismo en Venezuela. El caso peruano en los años setenta puede dar una pauta sobre lo que puede sucederle al chavismo si no aprende las lecciones del velasquismo. Cuando el modelo económico del régimen entró en crisis, el predominio político del estamento militar en la sociedad civil comenzó a pasar una costosa factura política.

El surgimiento de una oposición civil cada vez más organizada, aceleró la emergencia de disidencias larvadas en el seno de las Fuerzas Armadas. Los altos mandos militares consideraron mayoritariamente que la excesiva politización de sus oficiales estaba poniendo en peligro su unidad corporativa. El rápido e incruento modo mediante el cual fue depuesto Velasco por su primer ministro, el general Morales Bermúdez, el 29 de agosto de 1975, demostró la fragilidad de las entusiastas adhesiones "hasta la muerte" que al general le gustaba escuchar en los mítines populistas. Tras el golpe, que argumentó la necesidad de eliminar "personalismos y desviaciones", Velasco salió por la puerta trasera del palacio de gobierno, frente a la estación de Desamparados, apenas acompañado.

Según William Izarra, "director ideológico" del Comando Maisanta (organizador de la movilización política chavista), la fase de transición aun no ha terminado: la etapa de "definición revolucionaria" comenzará a partir de diciembre, con el apoyo popular al proyecto de reelección indefinida. Ese será el momento en el que se pondrá a prueba nuevamente la unidad militar en torno a Chávez".

Extracto del ARI escrito por Luis Esteban González Manrique y publicado por el Real Instituto Elcano

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