El dedo del Rey: mucho ruido y pocas nueces
Cinco Días
Madrid, 13 de noviembre
Por Paul Isbell
“… Aunque todos, estimulados por los medios, se preguntan ahora si el emotivo dedo del Rey apuntando a Chávez va a afectar a los intereses económicos de España en América Latina, yo tendría que contestar, sencillamente, que no”. (Cinco Dias)
A la luz de todo lo que ha pasado este último fin de semana durante la XVII Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile, se pueden decir muchas cosas. En primer lugar, la cumbre ha producido un balance por lo menos tan positivo como en ocasiones anteriores, con acuerdos importantes logrados en el terreno de la cohesión social, el agua potable y, en particular, con el reconocimiento mutuo entre todos los países miembros de la cumbre de las cotizaciones a la seguridad social de los inmigrantes (tanto en sus países de origen como en los de acogida). Si se registró un fracaso, tendría que ser el de no lograr una resolución al impasse entre Argentina y Uruguay en el espinoso asunto de las papeleras.
Respecto a la polémica sobre las retóricas cruzadas entre Hugo Chávez y Daniel Ortega, por un lado, y José Luís Rodríguez Zapatero y el Rey Juan Carlos I, por otro, durante la penúltima sesión de la cumbre y su clausura, también se puede decir algo. … ¿Pero podemos decir, también, que -como resultado de este episodio diplomático- las relaciones políticas entre España y Chávez y sus amigos en el Caribe y la zona Andina van a deteriorarse tanto que afecten negativamente a las relaciones económicas bilaterales? Aunque todos, estimulados por los medios, se preguntan ahora si el emotivo dedo del Rey apuntando a Chávez va a afectar a los intereses económicos de España en América Latina, yo tendría que contestar, sencillamente, que no.
En primer lugar, las relaciones económicas casi nunca responden a los vaivenes de las relaciones políticas bilaterales, particularmente en sus formas más superficiales. La misma preocupación fue aireada aquí en España después de las elecciones de 2004, la retirada de las tropas españolas de Irak y las palabras tensas cruzadas entre representantes de las administraciones norteamericana y española. Como señalaba entonces (véase "Las relaciones económicas entre España y Estados Unidos. ¿Qué importancia tienen los vaivenes Aznar-Zapatero?", Paul Isbell, ARI nº 197/2004, Real Instituto Elcano, 17/I/2005), las relaciones económicas bilaterales entre EEUU y España no iban a sufrir por el desencuentro entre Bush y Zapatero. Y efectivamente no han sufrido. Más bien, se han profundizado en muchos aspectos desde entonces.
En segundo lugar, de los 80 mil millones de euros en inversiones que estimamos que siguen teniendo las empresas españolas en América Latina … apenas el 1% se encuentra en Venezuela y sólo cantidades testimoniales en los países del Caribe y la zona Andina, cuyos jefes de Estado tienden a alinearse con el presidente Chávez. La parte realmente significativa de la inversión española en América Latina está en países como Brasil, Chile, México, Colombia y Perú, donde el dedo del Rey sólo puede tener un efecto ligeramente positivo.
Es decir, incluso en el peor de los casos apocalípticos (que no se va a producir), el impacto sobre la economía española será casi nulo. En última instancia, aunque Chávez es exhibicionista y a veces arrogante -y sin duda un maestro de la política populista y de la retórica fácil- no es estúpido. Aunque sobrepase el límite del sentido realista de vez en cuando, va corrigiéndose sobre la marcha.
El futuro de las relaciones económicas entre España y América Latina obedece a "dinámicas gobernantes" que no tienen nada que ver con el estilo diplomático de un Chávez o con roces del tipo que presenciamos el sábado. Y todos nosotros tenemos preocupaciones mucho más importantes a las que enfrentarnos. Lo importante es que la Comunidad Iberoamericana siga en pie y que genere resultados dignos y útiles como los que se han producido en Santiago de Chile."
Extracto del artículo publicado hoy en Cino Días (España)

























