Una de cal y otra de arena
Quito, 8 de noviembre de 2007
El Comercio
Por Natalio Botana
“El Gobierno Nacional sorprendió a la ciudadanía con dos decisiones políticas de signos absolutamente contrarios. Por un lado resolvió que la selección de maestros para las próximas 12 000 partidas que se han creado, sea realizada al margen de la participación de la Unión Nacional de Educadores. Esta decisión con un relativo costo político -como lo han sufrido muchos gobiernos hasta someterse- es un signo de cambio en favor de la ciudadanía en el área más sensible como es la educación de los niños y jóvenes”.
(El Comercio. Ecuador)
"…Ante esta situación debe expresarse el reconocimiento a la conducción gubernamental y cifrar esperanzas en que los grandes planes de reforma educacional -contenidos en el Plan Decenal que el pueblo aprobó en consulta popular- son viables y no están sujetos al cuartel político de un gremio que tiene una gran responsabilidad en el deterioro de una generación que se educó en los establecimientos fiscales y que promovió en gran parte el desborde y la anarquía en muchos de los establecimientos privados.
En el otro lado de la medalla, también de manera sorpresiva pero repudiable, se produce públicamente -manifestaciones y movilizaciones de las unidades de transporte público de por medio- la adhesión gubernamental a los transportistas que tratan de impedir que se apruebe una legislación para aumentar las penas ante las crecientes y gravísimas infracciones de tránsito que agreden al ciudadano; además, que se cumpla con un propósito anhelado por mucho tiempo como es eliminar la presencia de esos gremios en la Dirección Nacional de Tránsito.
En este caso, no se esperó ni siquiera al trámite administrativo de comunicación del acto legislativo, para anunciar una objeción total bajo el pretexto de que el tema será tratado de manera integral en ese ‘cajón de sastre' en que están convirtiendo a la próxima asamblea constituyente; es decir, que seguirá la misma suerte que el reglamento del SOAT que tampoco es del gusto de esos poderosos aliados.
Extracto del editorial del periódico El Comercio


























