La elección argentina: las cartas están echadas
Infolatam
Buenos Aires, 25 de octubre de 2007
Por Manuel Mora y Araujo
(Especial para Infolatam) .- ” Cristina emergerá de esta elección con mayoría propia en el Congreso de la Nación. No todos los gobernadores serán sus aliados, pero sí una mayoría de ellos… Cristina asumirá el gobierno el 10 de diciembre. El suyo no será un lecho de rosas. Aun si es elegida en la primera vuelta, sus votantes no rebosan de entusiasmo. Hay problemas, y ella lo sabe”.
Se cierra el proceso electoral argentino. El domingo 28 los argentinos acudiremos a las urnas y, si ese día un candidato supera los requisitos legales para quedar consagrado el país habrá designado a su próximo presidente. De lo contrario, habrá una segunda vuelta en pocas semanas.
Todas las encuestas conocidas preanuncian un triunfo de Cristina Fernández de Kirchner en la primera vuelta. Todas han mostrado una merma en su caudal electoral en las últimas semanas. Eso ha aumentado ligeramente la probabilidad de un ballotage, aunque las estimaciones muestran a Cristina por encima del 40 por ciento y su principal contendiente, Elisa Carrió, muy lejos, en el umbral del 20 por ciento. (La regla vigente estipula que si un candidato supera el 45 por ciento de los votos queda consagrado automáticamente y que si está entre el 40 y el 45 por ciento queda consagrado en caso de llevar una diferencia mayor a 10 puntos al segundo). Es improbable que la elección no quede definida este domingo.
La situación es inédita en la historia electoral argentina, que ha tendido en el pasado a la polarización entre dos principales candidatos. En 2003 eso no ocurrió, pero al menos se registró una alta paridad entre los cinco primeros. Este es el año del fracaso de la oposición, de la no oposición. Un fracaso que no es buena señal para la democracia argentina, porque está generando una falta de representación para una masa enorme de la población, el 50 por ciento o más que no vota a Cristina.
Con todo, esas personas disponen de opciones electorales en otros niveles. El mismo día se eligen en todas las provincias senadores y diputados nacionales, y en muchas de ellas se eligen gobernadores, legisladores provinciales e intendentes municipales (en algunas estos ya fueron elegidos a lo largo de los últimos meses). En la mayoría de los casos los ciudadanos encuentran opciones aceptables para votar a esos cargos, y las ejercen; esto es, dividen su voto a presidente y/o a congresales y/o a gobernador y demás.
En la jerga argentina, cortan la boleta, porque el perverso sistema electoral, en lugar de facilitar la elección del votante, lo pone contra el hecho consumado de tener en una papeleta única a todos los candidatos de un mismo partido a los distintos cargos que se eligen, de manera que el votante, si no quiere votar a todos, debe cortar literalmente la papeleta y seleccionar unas partes de una y otras partes de otras. Delicias de la política argentina que irritan a la mayoría de la población, maniobras de la corporación política para mantener los resabios de un sistema de control manipulativo del voto.
Cirstina emergerá de esta elección con mayoría propia en el Congreso de la Nación. No todos los gobernadores serán sus aliados, pero sí una mayoría de ellos. Con estos deberá entenderse, y posiblemente estará expuesta a duras negociaciones, ya que entre los instrumentos más obvios de la política antiinflacionaria que deberá adoptar su gobierno está el recorte de los déficits fiscales de las provincias -el estado nacional está en superávit-.
Cristina asumirá el gobierno el 10 de diciembre. El suyo no será un lecho de rosas. Aun si es elegida en la primera vuelta, sus votantes no rebosan de entusiasmo. Hay problemas, y ella lo sabe; el principal afiche de su campaña lo dice: "sabemos lo que falta, y sabemos como hacerlo". Lo que falta es, con certificado de urgencia, contener el avance de los precios. A la vez, contener las demandas salariales crecientes, particularmente las impulsadas por sindicatos muy fuertes, que son varios. Hay un notorio déficit en la oferta de energía eléctrica, que requerirá parches durante el inminente verano y soluciones de fondo a mediano plazo. El gobierno reconoce la necesidad de sostener una tasa de inversión que no es baja pero deberá ser mayor para asegurar un crecimiento sostenido en los próximos años. La aguarda además un conflicto de difícil solución con el Uruguay.
En materia electoral, las cartas están jugadas y las conoceremos el domingo por la noche. En materia de gobierno, el juego aun no empezó. Su desenlace será mucho más decisivo que el margen de votos con el cual Cristina gane la presidencia.


























