Cuando el piloto importa
La Segunda
Santiago, 11 de septiembre de 2007
Por Juan Andrés Fontaine
“Es cierto que las medidas contra la inflación son ingratas, pero la tentación populista que recorre a la coalición de gobierno puede serles electoralmente muy costosa…Como lo hizo en su momento su antecesor, la Presidenta Bachelet debe hacer oídos sordos ante los quejidos de sus parlamentarios y dar una potente señal de su apoyo a un banco central autónomo y comprometido con la estabilidad”. (La Segunda. Chile)
"… el Banco Central rindió examen esta semana ante el Senado. Reconoció allí que la inflación se encaramará este año al 5,5%, casi el doble de la meta oficial del 3%. Atribuyó la desviación a la pasajera influencia de una desafortunada constelación de presiones de costos de origen externo. La explicación es válida. Pero cuenta una verdad a medias. Por ejemplo, pasa por alto que la caída y el posterior congelamiento de los pasajes de la locomoción -fruto del malhadado Transantiago- han tenido el efecto de reducir artificialmente el IPC. Sin este último efecto, la medición de la inflación arrojaría un valor incluso superior al 6%…
Es efectivo que los alimentos han subido 13% en los últimos doce meses. Se entremezclan allí alzas temporales, causadas por las heladas, con presiones persistentes de ciertos productos agrícolas -granos, lácteos, carnes- cuyo origen es internacional y se hacen sentir desde China hasta Sudáfrica. Pero, el Banco Central no podría desentenderse de esos factores y centrarse en una suerte de IPC sin alimentos, válido sólo para los días de ayuno.
… La inflación sigue siendo, después de todo, siempre y en todo lugar, un fenómeno monetario. La única manera de evitar que las presiones señaladas se propaguen hacia los demás precios, es que el Banco Central eleve la tasa de interés. Así lo ha hecho el Banco Central en los últimos dos meses. Es digno de celebrarse que, en la referida presentación al Senado, su timonel haya dejado entrever con claridad y firmeza que será necesario redoblar la dosis.
En cierto modo, el retorno del riesgo inflacionario es buena señal. No nos preocuparían las presiones de los productos alimenticios si la actividad económica estuviese floja, porque los demás precios tendrían una tendencia declinante. Pero, como bien señala el Banco Central, gracias al crecimiento cercano al 6% que observamos, las holguras de capacidad productiva ociosa y abundante desempleo se han extinguido…
Desde luego, es probable que la acción contra la inflación provoque algún enfriamiento en la demanda y cierta desaceleración en la actividad económica. Hay que considerar que, de por sí, el alza de los precios -y en especial de los alimentos- está ya infundiendo pesimismo en los consumidores y frenando sus compras, lo cual parcialmente ya se refleja en el bajo IMACEC de julio (subió sólo 4%). Las turbulencias bursátiles externas podrían exacerbar esa tendencia. El giro monetario debe ser calibrado cuidadosamente para no ocasionar daños mayores. Ello requiere mantener en el Banco Central un piloto experimentado y confiable.
Es precisamente en circunstancias como estas, cuando las holguras se han acabado y arrecian las presiones, que la autonomía del Banco Central y su firme compromiso con la estabilidad se hace particularmente valiosa. Es el guardián que nos faltó en los años sesenta. Es explicable que su tarea sea ingrata a los ojos de los políticos. Es explicable que se debata acerca de los supuestos méritos de ampliar su objeto hacia metas de crecimiento económico o de empleo. Pero, la experiencia y la teoría indican que ello sería un grave error…
Es cierto que las medidas contra la inflación son ingratas, pero la tentación populista que recorre a la coalición de gobierno puede serles electoralmente muy costosa…Como lo hizo en su momento su antecesor, la Presidenta Bachelet debe hacer oídos sordos ante los quejidos de sus parlamentarios y dar una potente señal de su apoyo a un banco central autónomo y comprometido con la estabilidad. Tiene a la mano el modo de hacerlo: confirmar en su cargo a su actual piloto".
Extracto del artículo publciado por el diario La Segunda


























