Biografía de Álvaro Colom

Efe/Infolatam

Álvaro Colom Caballeros (Ciudad de Guatemala, 15 de junio de 1951) es un ingeniero, empresario y político guatemalteco. Actual presidente de Guatemala del partido político Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) tras ganarle a Otto Pérez Molina con una ventaja de 5.36%.
Sobrino de Manuel Colom Argueta asesinado en 1979 por los servicios secretos del régimen militar, cuando era líder de la izquierda moderada, el recuerdo de su tío le otorgó una aureola de popularidad.

Padre de tres hijos, uno de ellos músico, y casado en segunda nupcias con Sandra Torres Casanova, una empresaria de la confección que se ha convertido en su mano derecha dentro del partido, Colom es también creyente de la espiritualidad maya, la cual conoció y adoptó durante su convivencia con las comunidades indígenas en sus años de funcionario público.

Este ingeniero industrial de 56 años se declara admirador de Luiz Ignacio “Lula” Da Silva, José Luis Rodríguez Zapatero y Michelle Bachelet lo que le vincula claramente con la corriente socialdemócrata.

La primera vez que concurrió a unos comicios fue en 1999 cuando se presentó como candidato de la antigua guerrilla, la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, y quedó tercero. Entonces se propuso crear su propio partido -la Unión Nacional de la Esperanza-, con el que se presentó en las elecciones del año 2003, en las que fue derrotado en segunda vuelta, por sólo 100.000 votos de diferencia, por Óscar Berger, de la Gran Alianza Nacional.

Antes de dedicarse a la política Colom fue empresario textil y entre 1977 y 1990 su tiempo lo dividió entre sus empresas y la dirección de las asociaciones de exportadores de productos no tradicionales. En 1991, invitado por el presidente Jorge Serrano Elías, se incorporó a la administración pública, primero como Viceministro de Economía, y después como director del Fondo Nacional para la Paz (Fonapaz) una institución de mediación financiera encargada de gestionar ayudas internacionales y elaborar proyectos destinados a reducir tensiones en las zonas de la guerra interna. Desde la dirección de Fonapaz también trabajó a favor del proceso de repatriación y reasentamiento de más de 40.000 guatemaltecos que se habían refugiado en México como producto de la guerra interna.

En 1997 dejó Fonapaz y se incorporó a diferentes comisiones creadas por el gobierno y la antigua guerrilla, en el marco de los acuerdos de paz que pusieron fin a la guerra de 36 años, para atender las necesidades de la desmovilización de los ex combatientes de la URNG.

A los 4 años sufrió una caída, lo que le causó una fractura en el paladar, y por eso tiene problemas a la hora de hablar. Como señalaba el diario Prensa Libre, “el terremoto de 1976 marcó un cambio en Colom. Cuando este fenómeno telúrico ocurrió, hace 31 años, tenía dos años de haberse graduado de ingeniero, en la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac), y sabía que quería “hacer algo por el país”.

Tras dedicarse a la empresa privada y a la universidad, en 1991 fue viceministro de Economía, durante el gobierno de Jorge Serrano Elías. Después dirigió con éxito el Fondo Nacional para la Paz y participó en la creación del Fondo de Inversión Social y del Fondo de Desarrollo Indígena.

Sobrino de Manuel Colom Argueta asesinado en 1979 por los servicios secretos del régimen militar, cuando era líder de la izquierda moderada, el recuerdo de su tío le otorgó una aureola de popularidad. Padre de tres hijos, uno de ellos músico, y casado en segunda nupcias con Sandra Torres Casanova, una empresaria de la confección que se ha convertido en su mano derecha dentro del partido, Colom es también creyente de la espiritualidad maya, la cual conoció y adoptó durante su convivencia con las comunidades indígenas en sus años de funcionario público.

Su principal mancha como político ocurrió tras las elecciones de 2003, cuando se descubrió que su partido recibió dinero del Estado para financiar su campaña electoral, de parte del ex Contralor General de Cuentas, Marco Tulio Abadio, quien permanece en prisión con sentencia firme por malversación de fondos públicos. Colom aseguró desconocer la procedencia de los recursos, que llegaron a las arcas de la UNE por medio de una organización no gubernamental, y acuso a sus adversarios de promover una campaña “sucia” para desprestigiarlo. Con 18 víctimas de asesinatos en el último año, la UNE ha sido el partido más golpeado por la violencia política.

Además, su partido cayó en fuertes querellas internas entre 2004 y 2006 ya que desde algunos sectores de la organización se rechazaba la influencia de su mujer, a quien llegaron a acusar de manipular a su esposo. Para contrarrestar esta situación Álvaro Colom se lanzó a recorrer el país manteniendo viva la presencia de su agrupación en las zonas rurales y convirtiendo a la UNE en el partido más grande del país. De todas formas, su partido sigue careciendo de cohesión interna y las peleas se han sucedido hasta en pleno proceso electoral. Su esposa, Sandra Torres, y el clan Torres han creado al interior de la organización profundas desavenencias y enfrentamientos.

Frente al mensaje claro de Otto Pérez Molina (un hombre fuerte que aplicará la mano dura para dar seguridad y empleo), Colom no ha contado con un eslogan que dé respaldo a su campaña. En un país de escasa cultura política, un libro de 200 páginas donde se resume su plan de gobierno difícilmente llega al electorado y menos un mensaje como el de “tu esperanza es nuestro compromiso” (a diferencia del claro y directo de Otto Pérez Molina: “seguridad y empleo”). Términos como “solidaridad”, “gobernabilidad”, “productividad” o “regionalidad” (los cuatro ejes de programa de Colom) nada dicen al común de los guatemaltecos. Su imagen de “seriedad, experiencia y formalidad” y su escaso carisma no llega a un público que prefiere, históricamente lo he preferido, al caudillo, a un “hombre fuerte” como Pérez Molina.

La baza que jugó Colom en la segunda vuelta fue la de apelar al voto del miedo recordando que Pérez Molina es un militar (Guatemala fue gobernada por regímenes militares entre 1970 y 1986). De hecho, recordó constantemente que la elección “no es entre Colom y Pérez Molina, sino lo que cada uno representamos: el pasado y el presente; la mano dura y la esperanza”.

Comentar esta noticia

*