Castrismo: Cuba sin transición
Infolatam
Santiago, 30 de julio de 2007
Por Angel Soto
(Especial para Infolatam).- …”El haber escuchado a Raúl en vivo, ver la televisión, leer los diarios y sintonizar la radio cubana durante la pasada semana, me llevaron al convencimiento –por ahora- que literalmente el “castrismo” esta sólidamente afianzado en la caribeña isla…. Fidel no ha muerto, ha entrado al panteón y ahora aporta con sus reflexiones. Raúl, su hermano menor, debe mostrar su lealtad al líder natural y las ideas que defienden. Al “¡Viva Fidel!” ahora se suma el “¡Viva Raúl!”. El castrismo esta firme y en Cuba – por ahora -, no hay transición”.
“Socialismo o muerte”, es la consigna que resume un nuevo aniversario de la revolución cubana. El pasado 26 de julio se conmemoró un año más del asalto al cuartel Moncada. El lugar elegido fue la ciudad de Camagüey, y la única diferencia con las fiestas de años anteriores fue el orador principal. Tal como lo anunciara el Granma del día 25, Raúl Castro fue el encargado de presidir la celebración.
A un año de la desaparición pública de Fidel, su ausencia física –por primera vez- en casi 50 años, le dio al acto una connotación especial. La tuvo, pero no en torno a confirmar las especulaciones de los analistas internacionales en torno a posibles transformaciones en el régimen. Cierta prensa internacional, ex post, ha interpretado las palabras de Raúl como “aires de cambio”. Se equivocan. Él mismo se encargó de desmitificar los rumores, incluidos los de una posible transición. “No hay transición a nada”, el socialismo y los principios de la revolución están sólidos, firmes y de corregir ciertos problemas, se harán, pero de acuerdo a la lógica de la revolución.
Una posible apertura a los inversionistas extranjeros se hará manteniendo los principios fundamentales de la propiedad socialista y la presencia del Estado como motor del desarrollo. Nada nuevo si consideramos que en el último tiempo, de la mano del turismo, han ido llegando más capitales extranjeros a invertir en la Isla en base a esa fórmula, el caso español es uno de los mejores ejemplos.
Asimismo, el ramo de oliva tendido al diálogo con el futuro nuevo gobierno de los Estados Unidos tampoco constituye un cambio en la política exterior respecto a ese país. La condena al bloqueo, la crítica al incumplimiento de las cuotas inmigratorias recíprocas y las descalificaciones al gobierno norteamericano, no cambian el fondo de una lucha que ya se mantiene por casi medio siglo.
El haber escuchado a Raúl en vivo, ver la televisión, leer los diarios y sintonizar la radio cubana durante la pasada semana, me llevaron al convencimiento –por ahora- que literalmente el “castrismo” esta sólidamente afianzado en la caribeña isla.
Pensar en una eventual transición, a partir de una pequeña auto crítica al sistema de sueldos o la apertura a la entrada de capitales externos, como signos de cambios, de fondo, no son más que ilusiones sin nada concreto que lo demuestre.
Por el contrario, hay incluso una radicalización del discurso, más combativo, beligerante y de preparación para hacer frente a nuevos problemas, como el energético y el alimenticio, que si deben esperar otros “50 años” para ser satisfechos, así se hará. Raúl afirmó Cuba no es rica, pero tampoco pobre, tiene lo justo, aunque debe trabajarse más la tierra.
Si existe una transición en la Isla, esta ya se hizo: fue de Fidel a Raul, y tal como se leía en una de los cientos de pancartas que junto a banderas cubanas decoraban las calles, por ahora: “En Cuba no habrá relevo de generaciones, sino unidad monolítica para el combate”. Fidel no ha muerto, ha entrado al panteón y ahora aporta con sus reflexiones. Raúl, su hermano menor, debe mostrar su lealtad al líder natural y las ideas que defienden.
Al “¡Viva Fidel!” ahora se suma el “¡Viva Raúl!”. El castrismo esta firme y en Cuba –por ahora-, no hay transición.


























