El Instituto Elcano analiza la situación de Mercosur tras la Cumbre presidencial de Asunción
El gran ausente de la Cumbre de Mercosur, Hugo Chávez, fue el gran protagonista
Real Instituto Elcano
Madrid, 12 de julio de 2007
Los resultados de la última cumbre presidencial de Mercosur celebrada a finales de junio en Asunción y el papel que ha jugado Hugo Chávez en la misma son motivo de reflexión en el último Análisis del Real Instituto escrito por Carlos Malamud para Real Instituto Elcano titulado “El Mercosur y Venezuela: la Cumbre de Asunción y el impacto de una posible ruptura venezolana”.
Las claves
- El investigador del Instituto Elcano alerta de que "si Venezuela termina retirándose del Mercosur, como ya lo ha hecho de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), el golpe al proceso de integración regional y al liderazgo brasileño sería de consideración".
- Malamud destaca que "la estrategia de Chávez parece confirmarse con una gira en la que mostró sus preferencias por reforzar sus lazos estratégicos con Irán y Rusia en lugar de Brasil..."
- Carlos Malamud considera que "en términos relativos Argentina y Uruguay deberían ser al Mercosur lo que tradicionalmente fue el eje franco alemán a la Unión Europea... se les exige es que ejerzan el liderazgo que les corresponde por múltiples razones".
Como bien señala Carlos Malamud, la Cumbre estuvo marcada por la figura del presidente venezolano ya que "lo más sonado fue la ausencia del presidente Hugo Chávez, en esos momentos en Moscú, primera etapa de una gira entre Rusia e Irán, pasando por Bielorrusia". La Cumbre se presentaba como vital para el futuro de Mercosur debido a las asimetrías que lastran al bloque y el malestar subsiguiente de los socios más pequeños, Uruguay y Paraguay. Por eso, como destaca Malamud, "una de las escasas decisiones concretas de la Cumbre fue crear un fondo con 100 millones de dólares anuales para contribuir al desarrollo económico de Uruguay y Paraguay, aportados por Argentina y Brasil. La modestia del aporte obligó al ministro argentino de Exteriores, Jorge Taiana, a defender la propuesta con el argumento de que "No somos como Francia y Alemania en Europa".
El investigador principal del Real Instituto Elcano para Latinoamerica considera que "detrás de esas afirmaciones hay un exceso de justificación del ministro, ya que en términos relativos Argentina y Uruguay deberían ser al Mercosur lo que tradicionalmente fue el eje franco alemán a la Unión Europea (UE)… Está claro que ni en la región, ni fuera de ella, van a pedirle a Argentina y Brasil un esfuerzo similar, en términos absolutos, al de Francia y Alemania, pero lo que sí se les exige es que ejerzan el liderazgo que les corresponde por múltiples razones. Desde esa perspectiva, y sin un excesivo coste económico, mucho se podría hacer por los pequeños y por la cohesión subregional. Es importante que haya voluntad y no se confunda el orden de los factores. Por eso suena inconsistente la autosatisfacción de los presidentes del Mercosur ante la constitución del Parlamento regional en mayo de 2007. Se trata de una estructura básicamente protocolaria y prácticamente sin ningún poder real. Este Parlamento regional, más allá de la voluntad de sus impulsores, será incapaz de acometer las reformas imprescindibles que requiere el bloque para salir de la parálisis y la crisis. De momento, siguen siendo los gobiernos nacionales los máximos, y casi únicos, responsables del futuro del Mercosur, aunque en esta oportunidad no se haya hecho prácticamente nada por solucionar los problemas del bloque regional".
Junto a las asimetrías del bloque el otro punto destacado fue el de la incorporación de Venezuela y las críticas de Hugo Chávez a Mercosur por su supuesto "mercantilismo" y capitalismo. La ausencia de Chávez es calificada por Malamud como un cambio en la política exterior del mandatario venezolano: "El comandante Chávez no es un hombre dado a la improvisación, especialmente en cuestiones tan delicadas como ésta, y por eso resulta llamativa su conducta, especialmente si se señala que en lugar de viajar a Asunción eligió una gira por Rusia, Bielorrusia e Irán, buena prueba del vuelco que ha dado a su política exterior. Si hubiera querido acudir a la Cumbre hubiera bastado con manifestar su imposibilidad de hacerlo por problemas de agenda, la visita a Putin en Moscú, y al igual que hicieron en varias ocasiones pasadas con otros presidentes, los principales socios del Mercosur hubieran cambiado la fecha de su encuentro".
Malamud analiza también en qué contexto hay que entender el ultimátum de Chávez a Mercosur, y sus críticas al Senado brasileño: "cada vez parece más claro que las declaraciones de Chávez contra el Senado brasileño tuvieron un carácter premeditado, aunque todavía no queda claro su alcance. Una posibilidad es que buscara una excusa para dejar al Mercosur, responsabilizando a los demás, especialmente a Brasil y a Lula, por las consecuencias de su propia determinación. La otra es forzar a los países miembros en pro de un Mercosur más político, de lo que llama el "nuevo" Mercosur. En cualquier caso, la estrategia de Chávez parece confirmarse con una gira en la que mostró sus preferencias por reforzar sus lazos estratégicos con Irán y Rusia en lugar de Brasil, algo que en Itamaraty, el Ministerio brasileño de Exteriores, cae cada vez peor".
Otro elemento que refuerza la tesis de que Venezuela ya no está tan interesada en adherirse a Mercosur reside en que "pese al fuerte incremento del comercio bilateral de Venezuela con Argentina y Brasil, poco ha hecho el Gobierno de Caracas por adecuar sus aranceles y sus normativas comerciales a los existentes en el Mercosur, un hecho que traba las exportaciones de productos manufacturados de los países miembros a su mercado interior. Probablemente sea el creciente proteccionismo venezolano uno de los principales argumentos que refuerza la creencia en la existencia de fuertes reticencias para dar el paso definitivo de su ingreso en el bloque regional".
Pese a las tensiones, al final la mediación de Néstor Kirchner ante Lula y Chávez pareció poner fin a las disyuntivas. Sin embargo, como subraya Malamud "pese a esta escalada verbal la sangre no llegó, ni es probable que llegue, al río. Rápidamente unos y otros, Venezuela y Brasil, bajaron el tono de sus declaraciones. Si Lula llamaba a Chávez "su amigo" y decía que nada ni nadie los enfrentaría, el embajador de Venezuela en Brasil, Julio García Montoya, fue todavía más allá y dando un giro de 180º señaló que: "No existe ultimátum. Existe un autocompromiso, un plazo que nosotros los venezolanos nos establecimos para buscar soluciones. Venezuela está totalmente dispuesta a integrar el Mercosur". La duda, en este punto, es la de cuánto durará la calma y si las tensiones podrán ser reconducidas".
Malamud concluye que "la Cumbre de Asunción ha vuelto a poner en evidencia las profundas dificultades que atraviesa Mercosur y la dificultad de sus principales dirigentes para diseñar, o encontrar, las herramientas y mecanismos que les permitan salir de la crisis… Lo que ha quedado claro es que el cambio en el contexto interno e internacional ha llevado al presidente Chávez a replantearse su viejo proyecto de ingreso en el Mercosur para ponerlo al servicio de su programa bolivariano, un proyecto que ahora prefiere postergar ante la necesidad de impulsar políticas proteccionistas en defensa de su incipiente estrategia de industrialización interna. Como se ha visto, la escalada retórica contra Brasil tenía poco de improvisada y parecía responder más a un plan diseñado para justificar la ruptura con un "viejo" Mercosur, que sólo representa al neoliberalismo y al capitalismo, o a un deliberado interno de impulsar definitivamente el "nuevo" Mercosur.
El investigador principal del Instituto Elcano destaca que "se hizo patente que, de momento, a nadie le interesa profundizar en la ruptura". Además, Malamud considera que "con Hugo Chávez dentro de Mercosur, entonces sí con voz y con voto, las cosas serán más difíciles para todos sus socios. En este contexto, la cuestión de fondo sigue siendo la de cuáles serán las repercusiones, y quiénes los más perjudicados, en el caso de que Chávez insista en su estrategia de cambiar el Mercosur o de romperlo. En todo caso, si Venezuela termina retirándose del Mercosur, como ya lo ha hecho de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), el golpe al proceso de integración regional y al liderazgo brasileño sería de consideración. De momento, para Chávez, es más fácil responsabilizar a otros de sus fracasos que hacerse cargo de sus propios errores".


























