¿Mercosur sin Venezuela?
Infolatam
Madrid, 1 de julio 2007
Por Carlos Malamud
(Especial para Infolatam) .- “…Si Venezuela termina retirándose del Mercosur, como ya lo ha hecho de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), el golpe al proceso de integración regional y al liderazgo brasileño sería de consideración. De momento, para Chávez, es más fácil responsabilizar a otros de sus fracasos que hacerse cargo sus propios errores”.
Cuando a mediados de junio se confirmó plenamente la noticia de que la XXXIII Cumbre de Jefes de Estado de Mercosur, celebrada el pasado 29 de junio en Asunción del Paraguay, contaría con la sonada ausencia del presidente venezolano Hugo Chávez, comenzaron las especulaciones sobre el objetivo real de dicha incomparecencia. El comandante Chávez no es un hombre dado a la improvisación, especialmente en cuestiones tan delicadas como ésta, y resulta cuanto menos llamativa una conducta de este tipo. Para agregar ingredientes a la decisión basta ver que en reemplazo de su comparecencia a la Cumbre sudamericana eligió una gira que incluye Rusia, Bielorrusia e Irán. Si hubiera querido estar presente hubiera bastado que manifestara su imposibilidad de hacerlo por problemas de agenda, la visita a Putin, y al igual que en varias ocasiones pasadas los principales socios del Mercosur hubieran cambiado la fecha de su encuentro. Pero no lo hizo así.
Si a esto sumamos las rotundas declaraciones de Chávez de retirarse de "un viejo Mercosur que no quiere cambiar" si la "derecha brasileña tiene más fuerza", la pregunta es inevitable: ¿quiere Venezuela estar en el Mercosur? La cuestión es relevante, dado el énfasis con que señaló en Teherán que la mayor prioridad de su gobierno en materia de integración regional es "construir un modelo de desarrollo propio" y "fortalecer la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) como nuevo esquema de unión entre los pueblos". ¿Desde cuándo se ha visto al comandante Chávez, siempre tan belicoso y combativo contra el "imperialismo yanqui", como volvió a recordar en Moscú, donde no sólo mostró su enorme nostalgia por la extinta Unión Soviética sino también hizo un enorme esfuerzo de erudición citando a Mao Zedong, tirar la toalla a la primera de cambio? ¿Sólo porque la derecha brasileña se oponga a su intento de entrar al Mercosur va abandonar e incluso se manifiesta dispuesto a retirar su solicitud de ingreso al bloque?
Este discurso sobre la influencia de la derecha brasileña (en la que se engloba al PSDB, Partido de la Social Democracia Brasileña, la agrupación del ex presidente Fernando Henrique Cardoso) no es algo improvisado, ya que durante la Cumbre de Asunción y en sus encuentros previos sonó de forma repetida en la boca de varios altos cargos venezolanos, comenzando por el vicepresidente Jorge Rodríguez, que acudió en representación de Chávez. En realidad, se trata de la derivada lógica del frontal ataque del propio Chávez contra el Senado de Brasil, al que acusó a fines de mayo pasado de ser un mero "loro de Washington", después que la Cámara le haya enviado una carta para solicitarle que revisara la no renovación de la licencia de RCTV (Radio Caracas Televisión).
En manifestaciones al periódico bonaerense Clarín, el secretario argentino de Relaciones Económicas, Alfredo Chiaradía, apuntó el creciente desinterés por el Mercosur de los funcionarios venezolanos con los que le tocaba negociar: "La verdad es que no muestran mucho empeño… Ellos mismos nos dijeron que están en una política de desarrollo industrial y temen que su entrada al bloque les pueda afectar ese proyecto". Según se van desarrollando los acontecimientos cada vez aparece más claro que las declaraciones de Chávez contra el Senado brasileño tuvieron un carácter premeditado, con el objetivo de tener una excusa para dejar Mercosur. Esa estrategia parece confirmarse con una gira en la que Chávez muestra su clara preferencia por reforzar sus lazos estratégicos con Irán y Rusia en lugar de Brasil, algo que en Itamaraty, el ministerio brasileño de Exteriores, cae cada vez peor.
Cuando en diciembre de 2004 Chávez planteó su deseo de incorporarse al Mercosur, su posición internacional era mucho más delicada que en la actualidad. Esto explica sus prisas de entonces, ya que en septiembre de 2005 formalizó el pedido, que se aceptó a finales de ese mismo año. En julio de 2006 los presidentes de los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) firmaron, tras nula discusión el protocolo de adhesión venezolano, que le permitía estar presente en todas las reuniones con voz pero sin voto. En ese momento deberían haber comenzado los trámites para sumarse al marco arancelario regional, un proceso en el que apenas se ha avanzado. Pese al fuerte incremento del comercio bilateral de Venezuela con Argentina y Brasil, poco ha hecho el gobierno de Caracas por adecuar sus aranceles a los existentes en el Mercosur, un hecho que traba las exportaciones de los países miembros a su mercado interior. Probablemente éste sea uno de los principales argumentos que refuerza la creencia en la existencia de fuertes reticencias venezolanas para dar el paso definitivo de su ingreso en el bloque regional.
Más allá de la ausencia de Chávez, el tema de la adhesión venezolana estuvo presente en toda la Cumbre de Asunción. Los parlamentos de Brasil y Paraguay son los que todavía deben aprobar la medida, toda vez que los de Argentina y Uruguay ya lo han hecho. En declaraciones previas a la Cumbre, el canciller brasileño Celso Amorim dijo que "Es necesario un gesto de buena voluntad [de Hugo Chávez]. Nadie quiere una autoflagelación de Venezuela, [pero] es necesario un gesto positivo en relación al congreso''. Tal como están evolucionando las cosas y conociendo al presidente Chávez es difícil que ese gesto se produzca, lo que no implica que finalmente el Senado brasileño termine votando a favor del ingreso, ante el vértigo que supondría el rechazo a Venezuela. Si Venezuela termina retirándose del Mercosur, como ya lo ha hecho de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), el golpe al proceso de integración regional y al lidereazgo brasileño sería de consideración. De momento, para Chávez, es más fácil responsabilizar a otros de sus fracasos que hacerse cargo sus propios errores.


























