Nunca más en Uruguay

Infolatam
Santiago, 19 de junio de 2007
Por Angel Soto

(Especial para Infolatam).-  ”Uruguay, Argentina y Chile, países en dónde aún están abiertas estas heridas tienen que asumir que los gestos y promesas del “nunca más” no se hacen por decreto, ni mucho menos con verdades oficiales o creación de museos. Son el fruto de una multiplicidad de memorias que fraguan la identidad personal y colectiva, en la cual todos deben participar”.

"Este 19 de junio se conmemora un nuevo aniversario del natalicio del caudillo de la independencia uruguaya, "Jefe de los Orientales", General José Artigas. Sin embargo, en esta ocasión, la emblemática fecha ha sido elegida por el presidente Tabaré Vásquez para hacer la promesa del "nunca más" a las violaciones a los derechos humanos.

Con un acto sencillo en la forma y profundo en el fondo, que consistirá en una ofrenda floral al pie del monumento al prócer, acompañado de una reducida guardia de los Blandengues y sin desfile militar, en palabras del propio mandatario se pretende avanzar en la reconciliación y el reencuentro de los uruguayos. El acto fue precedido por la entrega, a comienzos de junio de un estudio encargado por el gobierno, que en cinco tomos recopila documentos que buscan aportar a la memoria reciente de ese país.

Y es que a 22 años de recuperada la democracia en Uruguay aún subsisten, como en varios países latinoamericanos, zonas oscuras de una historia reciente que divide y seguirá dividiendo. No sólo por la instrumentalización política de estas acciones y el debate que genera la factibilidad del estudio de su historia presente, sino por las verdades a medias que ellas conllevan.

Efectivamente, el Partido Colorado confirmó que no asistiría al acto por considerarlo una verdad parcial, pues así como se condena el terrorismo de Estado, los colorados desearían que también se condenara a la guerrilla que lo precedió. Mientras tanto, los sectores radicales de izquierda, encabezados por el "Movimiento 26 de marzo" anunciaron su rechazo y han organizado su propia marcha para repudiar el "nunca más" por considerarlo una ley de punto final acordada entre el gobierno del Frente Amplio y los militares. Quienes así piensan, no aceptan que se pongan en la misma balanza los hechos de los agentes del Estado versus las acciones subversivas de quienes combatían a la dictadura. Cuestión discutible y no exenta de polémica.

El propio gobierno se ha encargado de refutar lo anterior. Tabaré Vásquez en su discurso del pasado 4 de junio señaló: "no hay punto final no hay fin de la historia". Y lo que aquí se busca es cumplir el compromiso que asumió su gobierno cuando al asumir el año 2005 reafirmo su deseo de promover una política activa en materia de derechos humanos, buscar la "verdad" y la reparación de las víctimas. El problema es que, históricamente, estas "verdades" impulsadas desde arriba no llegan a buen destino porque, tal como ha ocurrido en Argentina y Chile, son a medias e intentan "construir memorias" con una parte de la verdad excluyendo a quien piensa distinto.

Ocurre una cosa extraña con estas comisiones y las reacciones que provocan. Los "nunca más" enfrentamientos violentos, descalificaciones, contextos, motivos o excusas para esos enfrentamientos, "nunca más" desconfianza, discriminación, terrorismo de Estado, dictaduras, están acompañados de una intolerancia que se contradice con el objetivo buscado. Y ello ocurre porque es imposible consensuar historias oficiales impulsadas desde arriba. Los gobiernos que intentan moldear la memoria de sus pueblos finalmente atentan contra su libertad de pensamiento al igual como lo hicieron las dictaduras.

Uruguay, Argentina y Chile, países en dónde aún están abiertas estas heridas tienen que asumir que los gestos y promesas del "nunca más" no se hacen por decreto, ni mucho menos con verdades oficiales o creación de museos. Son el fruto de una multiplicidad de memorias que fraguan la identidad personal y colectiva, en la cual todos deben participar".

 

- Imprimir

Comentar esta noticia