Un “gesto humanitario” rodeado de incertidumbres
Por Eduardo Posada Carbo
(Especial para Infolatam).- “…El Presidente Uribe presentó la liberación de los presos de las FARC como un “gesto unilateral, humanitario”, “en procura de la liberación” de los secuestrados. Una nueva coyuntura internacional explica la oportunidad de la medida: la elección del Presidente francés Nicolás Sarkozy…”
"Desconcertar, desconcertar, desconcertar": ésta sería para algunos la "consigna actual" del gobierno colombiano al anunciar la liberación unilateral de los presos guerrilleros de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), al lado de otras propuestas – como la de excarcelar a los políticos involucrados con los paramilitares -. En efecto, en una alocución televisiva y radial, el Presidente Alvaro Uribe confirmó este lunes la liberación de casi dos centenares de presos, incluído Rodrigo Granda – el guerrillero de las FARC "más importante preso en Colombia", según la revista Semana (03/06/07) -.
La decisión presidencial ha sido objeto de controversia nacional. Entre los más duros comentarios sobresale el del exministro Fernando Londoño Hoyos – simpatizante y excolaborador del gobierno -, para quien la medida es "un proyecto suicida", contrario a la razón por la cual Uribe fue elegido a la presidencia por los colombianos. Otros comentaristas, críticos por lo general de la administración, han manifestado su escepticismo frente a sus posibles bondades, mientras acusan al Presidente de buscar así la distracción coyuntural del debate público frente a los "escándalos de la parapolítica".
No es la primera vez que el Estado colombiano toma este tipo de decisiones. La experiencia del proceso en Irlanda del Norte, donde se liberaron cientos de presos del IRA, ha sido una referencia algo frecuente en el discurso de Uribe desde su época de candidato, antes de su primera elección en el 2002. Hay precedentes en su misma administración. Su gobierno, como observó en su alocución esta semana, liberó y levantó órdenes de captura a miembros del ELN (Ejército de Liberación Nacional) para adelantar conversaciones de paz. Su política de "seguridad democrática" no cierra la posibilidad de negociar con la guerrilla – en ésto el discurso presidencial ha sido también insistente, lo que además se comprueba con los diálogos con el ELN -. Lo que Uribe ha sostenido es que cualquier negociación debe darse bajo nuevas condiciones, sin incurrir en ciertas concesiones costosas del pasado. De allí su rechazo a la zona desmilitarizada que exigen las FARC, punto que considera "inamovible".
El gobierno no se ha mantenido siempre inamovible en sus posturas. Si en un principio sostuvo que "un acuerdo humanitario solo sería procedente si se reiniciaba un proceso de paz", aceptó posteriormente buscar ese acuerdo independiente de un proceso de paz. Pero la posibilidad de lograr un acuerdo para que las FARC liberen a los secuestrados se ha mantenido congelada desde la ruptura de los acercamientos el año pasado. La prolongación de esta tragedia – rememorada en estas semanas a través de los dolorosos relatos de Frank Pinchao, el policía que se escapó tras años de secuestro en campamentos de las FARC -, ha sido siempre humanamente insostenible. El Presidente Uribe presentó la liberación de los presos de las FARC como un "gesto unilateral, humanitario", "en procura de la liberación" de los secuestrados. Una nueva coyuntura internacional explica la oportunidad de la medida: la elección del Presidente francés Nicolás Sarkozy, quien desde su posesión reiteró su compromiso con esfuerzos conducentes a la liberación de Ingrid Betancourt, la excandidata presidencial de nacionalidad colombo-francesa secuestrada por las FARC hace más de cinco años. Fue Sarkozy, en conversación telefónica con Uribe, quien solicitó la liberación de Granda. Al dejar libre a Granda como posible "gestor de paz", el gobierno colombiano también espera que su política de seguridad democrática logre mayor apoyo por parte del gobierno francés y de los representantes del G8, reunidos esta semana en Alemania.
La respuesta inmediata de las FARC no debe sorprender. En un comunicado de Junio 3, sus dirigentes acusaron al Presidente de "tender cortinas de humo", mientras rechazan la medida como "farsa" y "propaganda". Sin embargo, para algunos sectores favorables al acuerdo humanitario, como la Iglesia Católica, la liberación de presos de las FARC debería servir para "desbloquear" el camino hacia un arreglo que permita la liberación de los secuestrados. "Yo le haría un llamado a las FARC para que frente a este gesto también faciliten las cosas", expresó el Presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Luis Augusto Castro. Un comunicado de la presidencia francesa calificó la decisión de Uribe como "muy importante y valiente". Otro comunicado expedido por Francia, España y Suiza, después de darle la "bienvenida a la importante iniciativa que representa la liberación de Rodrigo Granda por decisión del Presidente de Colombia" (interpretada como una manifestación de su voluntad para "hacer avanzar el acuerdo humanitario" ), pide a las FARC "responder a esta iniciativa de manera constructiva".
Así hubiese producido originalmente algún desconcierto, la medida del Presidente Uribe reabre las esperanzas de un posible arreglo que permita la pronta liberación de los secuestrados, y le ponga así fin a tan cruel e inhumano cautiverio.

























