Viaje presidencial a E.U.
Portafolio
Bogotá, 2 de mayo 2007
Por Marino J. González R.
“… no caigamos en la ingenuidad provinciana de creer que lo que hay en E.U. es una animadversión contra el TLC con Colombia. O contra Colombia. No. La animadversión que hay allí es contra todo tipo de TLC. Las fuerzas proteccionistas están retomando vuelo en los E.U. ” (Portafolio. Colombia)
“El viaje presidencial que se desarrolla esta semana a Washington está bien enfocado: el presidente Uribe va a hablar con las personalidades adecuadas. Viaje que le demostrará a él mismo -después de la ofuscación de los días pasados que los tropiezos del TLC en los E.U. no los están creando las visitas de senadores colombianos de la oposición (que tienen además todo el derecho a hacerlas) sino un verdadero terremoto político que ha tenido lugar en aquel país: el triunfo del Partido Demócrata y su toma de control político del Congreso americano.
Además de las consabidas reuniones con el presidente Bush y con otros altos funcionarios y congresistas republicanos, el presidente Uribe tiene ahora el buen juicio de reunirse con la señora Pelossi (presidente demócrata de la Cámara de Representantes y por lo tanto la más alta personalidad política de la oposición en los E.U.), lo mismo que con los dirigentes de las centrales sindicales que son la punta de lanza del Partido Demócrata.
Este tipo de contactos debió haberse hecho hace tiempos. No basta con persuadir a la Casa Blanca republicana de las bondades del TLC. Ahora hay que tratar de convencer es a las mayorías demócratas. Si esto no se hace el Congreso americano no va a ratificar el TLC: haya o no haya visitas de la oposición colombiana a Washington.
Recordemos que desde hace varios meses el ex presidente Clinton recomendó precisamente eso: que en sus gestiones diplomáticas para vender el TLC el Gobierno colombiano no olvidara los cuarteles demócratas que son los que ahora tienen la sartén por el mago en Washington. Esta recomendación parece haberla subestimado el Gobierno colombiano durante meses cruciales en los que se limitó a hablar con el establecimiento republicano. Ahora, en la hora postrera, parece haberse convencido de su equivocación y está tratando de enmendarla. Ojalá no sea muy tarde.
Que las cosas no están fáciles desde hace varios meses en Washington en relación con los TLC (y no solo con el de Colombia) tenemos mil indicios para saberlo: cuando aún tenían el control del Congreso los republicanos en la legislatura pasada, el TLC de los centroamericanos (Cafta) apenas pasó su proceso de ratificación en el Senado por una precaria mayoría de un voto. Pocos días después el Congreso de los E.U. rechazó la ratificación del TLC con Vietnam. Y no hace mucho se firmó a las volandas un TLC entre E.U. – Corea del Sur sobre cuya ratificación también hay también serios interrogantes.
Los sindicatos americanos, baluarte político principal del Partido Demócrata, son enemigos conceptuales de los TLC. Piensan lo mismo que los de acá pero a la inversa: creen que los TLC que está firmando febrilmente la administración republicana desacreditada y de salida va a acabar con muchos empleos en los E.U. Y quieren, por lo tanto, hacer valer su influencia sobre el Partido Demócrata.
De manera que no caigamos en la ingenuidad provinciana de creer que lo que hay en E.U. es una animadversión contra el TLC con Colombia. O contra Colombia. No. La animadversión que hay allí es contra todo tipo de TLC. Las fuerzas proteccionistas están retomando vuelo en los E.U.
Si no comprende esta realidad la diplomacia colombiana va a volver a equivocarse. Como se equivocó cuando creyó que hablando con el señor Bush solamente o trayéndolo un par de afanosas horas a Bogotá, se iban a despejar los nubarrones que hoy existen en el Capitolio de Washington de mayorías demócratas contra los TLC de cualquier pelambre que sean.”
Artículo publicado en Portafolio (Colombia)


























