Chile: país de contrastes
Infolatam
Santiago de Chile, 13 de abril de 2007
Por Angel Soto
“… Estos últimos días, a raíz de la ley de educación y la eventual reforma al sistema electoral propuesto por el gobierno, nuevamente vemos a un país que sigue enquistado en las descalificaciones, en las rencillas confirmando que la odiosidad definitivamente se esta enquistando en el Chile actual”.
Chile es un país de contrastes. No sólo en el paisaje, en donde pasamos de los desiertos a los hielos eternos y de la cordillera al mar, sino que también en la política. Tras una semana de construcción de acuerdos, que venían a recuperar el espíritu del consenso de Chile, estos últimos días, a raíz de la ley de educación y la eventual reforma al sistema electoral propuesto por el gobierno, nuevamente vemos a un país que sigue enquistado en las descalificaciones, en las rencillas confirmando que la odiosidad definitivamente se esta enquistando en el Chile actual.
El nombramiento del nuevo Contralor General de la República, había demostrado que cuando hay buena voluntad y se dejan de lado los intereses personales, de grupo o partido, el país es el único que gana. Su nombramiento fue fruto de un acuerdo político?un consenso se habría dicho hace unos años- que nos recordó el espíritu que permitió a Chile retornar a la democracia. Lo anterior se produjo de la mano de uno de los "hombres de la transición", el ministro José Antonio Viera-Gallo. Un experimentado político articulador, que sabe que el enfrentamiento sólo lleva al precipicio.
Al mismo tiempo, el nombramiento como ministro de otro "hombre de la transición", René Cortazar, con vasta experiencia no sólo en la construcción de acuerdos, sino que en resolver problemas de fondo, en teoría venía a demostrar una cierta voluntad del gobierno por dejar de lado las trasnochadas consignas al estilo "que nadie se repita el plato" y la asignación de cargos por paridad. Es sabido que lo importante es la capacidad, independiente del género, edad, sexo o creencia.
La nueva ley de educación y el carácter de suma urgencia que se le puso a la reforma al sistema electoral tiraron por la borda lo ganado hace unos días. La última porque no se puede discutir en unos días aspectos tan de fondo como los que conlleva un cambio al sistema binominal. Esta es una discusión que viene desde la década de los 90, y creer que la suma urgencia lo resolverá es sencillamente un "volador de luces". Por su parte, la ley de educación en una aberración que responde a una coyuntura y sigue postergando la reforma de fondo que necesita el sistema educacional chileno. Ahora sí que los más postergados no podrán acceder a una educación de calidad.
La Concertación esta desesperada, una crisis tras otra le hacen ver como el gobierno se les va de las manos e hipotecan su continuidad en el poder. Mientras que la oposición ha visto en esta crisis "su" oportunidad para ganar la presidencial del 2009, por tanto es evidente que se endurecerá.
El gobierno necesita lanzar "cortinas de humo" frente a la crisis del Transantiago. Con un claro sentido comunicacional Bachelet volvió a recurrir al delantal blanco para invitar a vacunarse contra la influenza, e ingenua y torpemente declaró que su "instinto" le decía que no debía poner en marcha el nuevo plan de transporte público en Santiago. Es decir, ha dado insumos suficientes para que la oposición se de un festín y de paso esconda sus diferencias internas. Los dos precandidatos de la Alianza, Longueira y Piñera es claro que no se soportan y la pelea será sin tregua.
Chile es un país de contrastes. Las recientes publicaciones en la prensa internacional hacen ver que si bien la imagen de Chile como país aún no esta salpicada por la de su actual gobierno, no es difícil que ello ocurra y dejemos de ser la "república honrosa de la América del Sur". El camino que han tomado países como Perú y Colombia, hacen pensar que quizás Chile ya no es tan atractivo como hace unos años, y que las oportunidades están en otras tierras.
Hay que retornar al espíritu del "consenso de Chile", a ese país que durante la transición ?dejando de lado odiosidades y manteniendo las identidades- construyó acuerdos políticos y económicos que le permitieron al país crecer y ganarse el prestigio internacional ahora puesto en duda.


























