Plan Puebla Panamá, la cura para Remordimientos de conciencia

Infolatam
México D.F., 11 de abril de 2007
Por Luis Enrique Mercado

México sufre de remordimientos de conciencia por haberse alejado de América Latina. Luego de un gran protagonismo mexicano en la región, que tuvo su cúspide en la década de los 70s, México se fue alejando de los países latinoamericanos casi sin pensarlo.

La firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá en 1993 y los enfrentamientos entre el presidente mexicano Vicente Fox y Hugo Chávez de Venezuela y Fidel Castro, de Cuba, revelaron que el antes llamado "hermano mayor" de Latinoamérica, se había olvidado de ese parentesco.

En ese espíritu, el presidente Vicente Fox inventó el llamado plan Puebla Panamá que pretende desarrollar el sur de México al parejo de las naciones Centroamericanas y dar una señal clara de que siempre sí hay interés hacia el sur.

Pero como una buena parte de los proyectos foxistas, el Plan Puebla Panamá no logró aterrizar.

De los 100 proyectos que se concibieron, divididos en 8 iniciativas, prácticamente todo se quedó en el papel: no se consiguió el financiamiento, planeado en 8,079 millones de dólares, no se avanzó nada en la unión aduanera, no se concretó la alianza para seguridad incluyendo la creación de un Centro Antinarco que en el proyecto, George Bush financiaría.

Lo que pisó tierra en poco, tan poco que mueve a risa: por ejemplo, México se comprometió a impulsar el desarrollo de los estados del sur-sureste del país.

En ello apenas se invirtieron poco más de 2 millones de dólares de los cuales, 312,175 dólares fueron para una consulta indígena que nadie atina a saber qué y a quiénes se consultó.

Además, se invirtieron 4,550 dólares en un estudio para evaluar la eficacia de un proyecto para erradicar el fecalismo al aire libre en Yucatán.

Y se acabó.

A eso se ha resumido el Plan puebla Panamá que ahora el presidente Felipe Calderón trata de revivir.

Lo primero, dicen, será que le cambiarán el nombre, lo harán menos ambicioso en papel y más específico; lo segundo, que ahora si México actuará con decisión, con dinero y con objetivos bien centrados que demuestren que sí se interesa en Latinoamérica.

Es posible que con ello se logren curar los remordimientos de conciencia, aunque no necesariamente ahora sí el nuevo Puebla Panamá empezará a caminar.

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