El Presidente y los medios

El Comercio
Quito, 28 de marzo 2007
Por César Montúfar

“Demandamos que el Gobierno desarrolle una política de comunicación basada en el pluralismo y que abandone la perversa arma de la descalificación fácil; que comprenda que el país aprovechará de buena forma la coyuntura de cambio que vivimos, solo si se afianzan los valores democráticos.” (El Comercio. Ecuador)

“… No se trata de que el Presidente calle, sino de que entienda que sus buenas intenciones de cambio solo serán posibles si en el país se afianzan la libertad de expresión y el papel deliberativo de los medios. No pedimos un presidente que adule o esté siempre de acuerdo con lo que ellos dicen o callan; que, incluso, deje de discrepar cuando sea necesario y no señale sus errores. Demandamos que el Gobierno desarrolle una política de comunicación basada en el pluralismo y que abandone la perversa arma de la descalificación fácil; que comprenda que el país aprovechará de buena forma la coyuntura de cambio que vivimos, solo si se afianzan los valores democráticos.

Aquello pasa porque domine en un ambiente de libertad y pluralismo e, incluso, proliferen buenos y malos comentarios sobre el Gobierno. Que caudillos autoritarios como Febres Cordero o Gutiérrez choquen con los medios, no entiendan su imprescindible independencia frente al poder, es repudiable aunque comprensible. Sabemos que ellos no otorgan valor a la democracia y a los valores que encarna. Pero el que un Gobierno que enarbola el cambio democrático exponga comportamientos similares es incomprensible y decepcionante.

Las descalificaciones presidenciales a los medios son un muy mal síntoma de que el Gobierno puede perder el camino para el cual fue elegido; y de que Correa puede ingresar, si no enmienda a tiempo, al grupo de déspotas y autócratas que nos han gobernado: de aquellos de rueda de prensa sin preguntas incómodas, de aquellos que solo monologan, de aquellos que excluyen a medios y reporteros de sus intervenciones; de aquellos que, por decreto, pretenden establecer la verdad.

Así, toda esperanza de cambio democrático se irá a un traste. Por eso, presidente Correa, corrija y corríjase; controle sus impulsos y su incontinencia verbal; no caiga en la trampa de la prepotencia; aproveche el micrófono para educar en democracia y no en antivalores”

Extractos del artículo publicado en El Comerco (Ecuador)

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