Lula, entre el crecimiento y el mercado.
Infolatam
Sao Paulo, 15 de marzo 2007
Por Luis Nassif
Lula resolvió empezar el segundo mandato con unos objetivos algo conflictivos: por un lado anuncio el PAC (Plan de aceleración del crecimiento), un plan que busca definir prioridades para inversiones en infraestructura acompañado de modernas formas que garanticen su ejecución. Sólo que los recursos saldrán de un presupuesto comprimido por el pago de intereses y por el poco crecimiento de la economía.
El gobierno de Lula está en una encrucijada. Cuando asumió, mantuvo las líneas básicas de la economía de Fernando Henrique Cardoso: política de intereses altos, libre flujo de capitales, metas de inflación sobrepuestas a las metas de crecimiento.
En el 2002, por causa de la campaña electoral y de problemas internacionales, hubo una gran desvalorización del Real, que le proporcionó la oportunidad de romper con el modelo de valorización cambiaria que venía atando a la economía. Al mismo tiempo, hubo una explosión de precios de los principales commodities brasileños, permitiendo la acumulación de grandes superavits comerciales.
Después de la desvalorización del real, hubo un corto periodo de inflación, que fue controlado em breve por una política monetaria severa. Siguió así un periodo de tipo de cambio desvalorizado e inflación bajo control que abrió las puertas para un crecimiento sustentado de la economía. Los exportadores recuperaron la competitividad, y el negocio agrícola pasó a invertir fuertemente en infraestructura, sustituyendo al propio gobierno.
Em los años siguientes, semana tras semana ese cuadro se desarticuló bajo el peso de la política monetaria de Antonio Palocci, el Ministro de Haciendo que se transformó en el preferido del mercado. El real paso a apreciarse, metiendo al negocio agrario en una enorme crisis, al mismo tiempo que la invasión china empezaba a afectar los principales sectores de manufacturas del país.
En las últimas elecciones, Lula perdió en casi todos los estados afectados por el cambio; y venció en todos los estados beneficiados por las políticas sociales, dentro de las cuales la más consistente es la "Bolsa Familia", un modelo de actuación social.
Desde el año pasado el propio mercado viene criticando los altos intereses mantenidos por el Banco Central. Había esperanza de que se decidiese por un Banco Central más competente, em manos de ortodoxos con más seguridad técnica. Esto no ocurrió.
Lula resolvió empezar el segundo mandato con unos objetivos algo conflictivos: Por un lado anuncio el PAC (Plan de aceleración del crecimiento), un plan que busca definir prioridades para inversiones en infraestructura acompañado de modernas formas que garanticen su ejecución. Sólo que los recursos saldrán de un presupuesto comprimido por el pago de intereses y por el poco crecimiento de la economía.
Para que el PAC tenga éxito, necesitaría un crecimiento del PIB del orden del 5%. Ahí entra la segunda pata del Frankestein económico de Lula: la política del Banco Central. Pocos días después del anuncio del PAC- que consiguió provocar un movimiento bastante positivo de apoyo al crecimiento- el BC decidió reducir el ritmo de caída de la tasa básica de intereses de la economía que venía cayendo 0,50 puntos por reunión y fue reducido a 0,25. Esto fue un baño de agua fría que destruyó parte de las positivas expectativas generadas por el PAC.
Por el lado del Banco Central, fue una demostración de poder político al cual Lula se sometió.
De acá para allá se reducen las esperanzas de que Lula pueda librarse de ese chantaje del Banco Central. Precisamente rodeado por economistas heterodoxos de alto nivel, hay un pánico de Lula de desviarse de lo convencional.

























