El estilo presidencial
Confidencial
Managua, 15 de febrero de 2007
Por Carlos F. Chamorro
“… Contrario a la imagen que Ortega vendió en la campaña electoral de un Presidente que deseaba reivindicarse ante la población por los errores de su gestión en los años ochenta, las señales que ahora se transmiten son las de un caudillo que necesita más de cinco años para llevar a cabo su labor redentora”. (Confidencial. Nicaragua)
“…Lo primero que sobresale del estilo presidencial de Ortega es la predominancia del personalismo por encima de la institucionalidad… El Presidente ni siquiera se siente obligado a rendir cuentas e informarle al país cuánto ha costado la remodelación del edificio, y un mes después, aún sigue despachando campantemente desde la sede de su partido.
…El decreto 03-2007 instaurando los “Consejos presidenciales” para impulsar la “democracia de ciudadanía”, sin que se hubiese aprobado la reforma a la Ley 290, y luego la inmediata violación al espíritu de dicha ley ya reformada por el parlamento, revelan un desafío frontal ante la autoridad de la Asamblea Nacional y la ley.
Los Consejos de Ortega, ignoran y atropellan la institucionalidad surgida con la ley de participación ciudadana, pero además el Presidente incurre en el irrespeto a la Ley al continuar implementando su proyecto asignando salarios a los Coordinadores que están prohibidos por ley, y al “designar” a su esposa para ejercer cargos de rango ejecutivo, incluso con manejo presupuestario.
Irónicamente, toda esta imposición autoritaria se enmascara como si fuese el advenimiento de la “democracia directa”, y mientras el cuestionado escudo sicodélico del gobierno proclama como lema oficial de la nación “el pueblo Presidente”, en la práctica Ortega y su esposa ejercen el poder con exclusividad. Agréguese a esto el particular estilo errático y pendular de Ortega, y su inclinación “salomónica” a la hora de tomar decisiones cuando existen diferencias entre sus Ministros y Asesores, y el resultado es una Presidencia con un bajo nivel de capacidad ejecutiva
Si durante su primera presidencia (1984-1990), Ortega estaba obligado a compartir las decisiones cruciales de su gobierno con la Dirección Nacional del FSLN, ahora no existen contrapesos de parte del liderazgo partidario. El único factor de poder que coexiste a la par de Ortega es su esposa Rosario Murillo, al extremo que si ante la DN Ortega operaba como un primo inter pares, frente al poder de su esposa más bien luce como un “segundo entre iguales”.
…Definitivamente, no es un gobierno del FSLN como el régimen de los 80. Tampoco es un “gobierno Ortega” en el sentido estricto, pues la realidad desborda diariamente esa definición. Por eso, el concepto que mejor describe lo que estamos presenciando es el de un gobierno “Ortega-Murillo”. Un régimen de poder personalista, frente al cual el Frente Sandinista es sólo un instrumento ejecutor, una correa de transmisión, cuya institucionalidad partidaria está sometida a la voluntad de la pareja presidencial.
…Otro elemento consustancial del estilo presidencial radica en el secretismo, la falta de información pública y el control de la información. En treinta días se ha sembrado la semilla de un proceso que inexorablemente conduce al intento de someter a la prensa crítica e independiente.
…En sus primeros actos de gobierno, el presidente Ortega ha definido prioridades que merecen el apoyo de todos: austeridad para los altos funcionarios públicos, gratuidad de la educación y la salud, y un plan de ayuda para las familias campesinas pobres. Estas tres prioridades representan el sello más positivo de su gestión. Sin embargo, aún no ha presentado un plan comprensivo de gobierno, o una estrategia que asegure la generación de empleo y la sostenibilidad de sus políticas sociales.
Lo único claro es que hay una apuesta estratégica derivada de la alianza política con la Venezuela de Chávez, para que Nicaragua se convierta en beneficiaria de un programa extraordinario de ayuda económica. Un paquete multimillonario que pondrá a prueba la capacidad y eficiencia del gobierno, para canalizarla sin alimentar el clientelismo y la corrupción.
…vivimos la paradoja de un gobierno que habla en nombre de los pobres, pero corteja a los grandes empresarios como ciudadanos de primera clase, ignorando a un amplio segmento de sujetos sociales que se ubica entre esos dos polos extremos.
…empieza a perfilarse con más claridad la existencia de un proyecto político de acumulación y concentración de poder hacia el 2011, en el que bajo el lema de la política antipobreza se esconde un estilo autoritario de restricción de la democracia. Contrario a la imagen que Ortega vendió en la campaña electoral de un Presidente que deseaba reivindicarse ante la población por los errores de su gestión en los años ochenta, las señales que ahora se transmiten son las de un caudillo que necesita más de cinco años para llevar a cabo su labor redentora. Pero esto supone que el FSLN deje de ser un partido minoritario del 38% y se convierta en una mayoría hegemónica del electorado, para obtener un mandato plesbicitario…
Por el contrario, lo que está planteado es la renovación del pacto, una nueva reforma constitucional y una eventual constituyente, y en la que todos los caminos conducen a la reelección presidencial.
Mantener dividida a la derecha, manipulando el caso judicial de Arnoldo Alemán, ha sido hasta ahora la clave de la estrategia de Ortega…”
Extracto del ártículo de la revista nicaragüense Confidencial


























