Kirchner En El País Del Crudo Pesado
Infolatam
Caracas, 21de febrero 2007
Por Ibsen Martínez
…Pero nadie viene a la Venezuela de Chávez a colocar una emisión de bonos del Sur por valor de 2000 millones de dólares, obtener financiamiento blando para una empresa láctea al borde de la quiebra, vender 5000 toneladas de carne y otras 5000 de pollo para, encima de todo eso, ponerse dar consejos.
Néstor Kirchner arribó ayer a Venezuela, país tenido por muchos gobiernos latinoamericanos, amigos y adversarios, como la tierra de Jauja: el motor de la ayuda exterior "no imperialista" para el continente.
Pero, argentino al fin, ante los hasta ahora fútiles esfuerzos del alto funcionariado económico de Chávez por contener la inflación más elevada de América Latina ( más del 17%) quizá le hayan asaltado recuerdos de décadas pasadas en su país.
Venezuela quizá no sea, después de todo, un socio seguro, sobre todo si se consideran las perspectivas que plantea el plan de nacionalizaciones de Chávez y el costo de las medidas que se pretende desplegar contra la inflación más alta del continente.
Vanguardia de un vagaroso "Socialismo del siglo XXI", todavía por formular claramente, Venezuela comenzó el año 2007 escuchando de labios de Chávez anuncios tan desusados que sin lugar a dudas fueron los que dispararon la cotización del dólar paralelo en más de un 50% e hicieron saltar la inflación otro 2% durante el mes de enero.
La escasez de rubros de consumo masivo, como la carne y el azúcar, no se hizo esperar y, con ella, medidas punitivas y de corte policial contra el sector comercializaciador de cuyos resultados no cabe esperar mucho.
El vasto plan de nacionalizaciones anunciado por Chávez en la primera semana del año? "nacionalícese lo que fue privatizado", ordenó ante las cámaras de tv? entraña costos tan descomunales que, de concretarse íntegralmente, amenaza seriamente la viabilidad de la economía venezolana. Venezuela es un petroestado donde el papel del sector público arropa y condiciona por completo las iniciativas que provengan del mundo privado.
Nacionalizar los sectores petroleros, eléctrico y de telecomunicaciones, así como las medidas tomadas a la carrera por el gobierno de Chávez para tratar de frenar la inflación significarán un esfuerzo muy grande para la hacienda pública. Petróleos de Venezuela puede terminar siendo la víctima mayor.
Se calcula en medios financieros que la nacionalización del sector petrolero puede costar al Estado venezolano algo más de 26.000 millones de dólares, equivalentes a la actual deuda externa del país. Las medias anti-inflacionarias pueden traer consigo un costo de otros 6.500 millones de dólares.
Para obtener una idea de la magnitud del esfuerzo nacionalizador de sectores privatizados en la década de los 90, piénsese que la compra, hasta hoy parcial, de la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela, ha significado ya un desembolso de 1.400 millones de dólares. Pero para tener control total de la telefónica, el gobierno tendría que pagar otros 1.300 millones de dólares.
Con todo, es en el empeño de nacionalizar la actividad petrolera asociada a los crudos pesados y extrapesados de la llamada Faja del Orinoco, donde el gasto en agenda luce descomunal y , para muchos analistas, sencillamente descabellado.
Para obtener mayoría estatal en las empresas mixtas que explotan la Faja, Venezuela debe llegara a acuerdos compensatorios con BP( del Reino Unido), Statoil (Noruega), Total ( Francia), y Exxon-Mobil, Chevron Texaco y Conoco-Philips, de Estados Unidos ).
Un cálculo moderado coloca en unos 15.000 millones de dólares el costo del plan de nacionalizaciones; hay analistas que lo colocan en más de 22.000 millones de dólares. La magnitud de estas cifras se aprecia mejor si se comparan con las de las reservas internacionales del país, que hoy se calculan en 26.000 millones de dólares. La deuda externa, ya lo dijimos, ronda los 20.000 millones.
Con todo, las nacionalizaciones del sector energético? ámbito al que Venezuela ha invitado a participar a la Argentina -, no se han concretado. Pero las medidas anti-inflacionarias, tomadas de un modo ostensiblemente improvisado, de cara a no afectar la popularidad del presidente Chávez, sí dejan ver la impericia, cuando no la ingenuidad, del alto funcionariado planificador económico venezolano.
Enfrentado a un índice de precios al consumidor desbocado, el gobierno acaba de anunciar la exención del IVA para las carnes, el pollo, los huevos y la leche. Se calcula que con ello el estado dejará de percibir este año unos 6.500 millones de dólares.
Entre tanto, y es sólo un ejemplo, las adquisiciones militares que ha hecho Venezuela en los últimos 24 meses- las mayores de todos los 35 países de la región- ya han consumido más de 3000 millones de dólares, según cifras dadas a conocer a fines del año pasado por el GIS ( siglas en inglés del Sistema de Información Global). Chile hizo gatos de 730 millones de dólares y Brasil de 653 millones.
Es difícil en un momento dado cuantificar el monto de la liberalidad con que el presidente Chávez conduce su política exterior, basada en donaciones con descuentos.
El subsidio venezolano que mantiene a flote a Cuba es la parte más visible de esa "petrodiplomacia", pero mientras Kirchner se reúne con Chávez en la confluencia de los amazónicos ríos Caroní y Orinoco, el izquierdista alcalde de Londres, Ken Livingstone, suscribe con Venezuela un acuerdo que brindará combustible barato a los icónicos autobuses londinenses de dos pisos, a cambio de asesoramiento en materia de seguridad urbana.
Todo lo cual parece refrendar lo que alguna vez dijo Moisés Naím, quien fuera ministro de desarrollo venezolano en el período 1989-1992, y hoy director de la influyente revista Foreign Policy: "Cuando el precio del crudo rebasa los 25 dólares, cualquiera locura es posible en Venezuela."
" Hay gente competente en el gobierno que sabe que Chávez debe reducir sensiblemente el gasto público si quiere vencer la inflación", dice Francisco Rodríguez, exjefe de la Oficina de Asesoría Económica y Financiera de la Asamblea Nacional y que ahora dicta clases en Wesleyan University, Estados Unidos. " Pero hay pocos que quieran arriesgarse a decirle lo que [ Chávez] necesita escuchar".
Kirchner, sin embargo, pudiera ser ese alguien. Después de todo, se las ha apañado para hacer crecer la economía argentina en un 10%, pagó íntegramente la deuda de su país con el FMI, y las reservas han subido hasta más de 30 mill millones de dólares. Si bien la pobreza en Argentina se mantiene en un 23% y la desocupación bajó hasta el 10%.
Pero nadie viene a la Venezuela de Chávez a colocar una emisión de bonos del Sur por valor de 2000 millones de dólares, obtener financiamiento blando para una empresa láctea al borde de la quiebra, vender 5000 toneladas de carne y otras 5000 de pollo para, encima de todo eso, ponerse dar consejos.

























