El derecho a saber más de la reforma
El Comercio
Quito, 22 de febrero 2007
Por El Comercio (Ecuador)
“… Es hora de que se informe al pueblo que, si bien las reformas políticas son importantes, las transformaciones sociales no necesitan de un acto sacramental; y que la asamblea constituyente no es una panacea sino un medio”. (El Comercio. Ecuador)
Aunque faltan algunas disposiciones para que funcione el proceso de la consulta popular -formulación de la pregunta clave sobre si el pueblo quiere o no la asamblea constituyente, admisibilidad de las candidaturas, gastos de campaña, repartición de escaños, etc.- es hora de que los planteamientos de fondo sean expuestos por el Gobierno y por otras fuerzas políticas en juego.
El tema de la reforma política en el Ecuador no es nuevo, como tampoco lo es la decadencia de una clase dirigente que colapsó en las ultimas elecciones; quizá lo más novedoso fue lo que sucedió cuando el Secretario de la OEA sostuvo que el Ecuador es un país con un horizonte saturado de excelentes diagnósticos, pero sin ningún proyecto. Este comentario, por ácido que haya parecido cuando fue expresado, abordó sin reparos la realidad.
Es muy difícil que un ecuatoriano medianamente informado o interesado por los asuntos de su país, ignore que el principal problema está en los organismos de control y su coincidencia con los intereses políticos; que la Procuraduría y la Contraloría son parte de un descarado reparto que se ha sometido a la subasta pública y que, por tanto, el Presidente puede ser un rehén político o un cómplice de espurios nombramientos.
Si se siguen dando a conocer más contenidos sobre el cambio constitucional, seguramente el pueblo descubrirá que también existe un gran acuerdo para que los diputados sean elegidos en la segunda vuelta; que hay consenso para que el Tribunal Constitucional desaparezca para integrarse a la Corte Suprema de Justicia y para que las designaciones de los organismos y autoridades de control se hagan por méritos antes que por su pertenencia a partidos.
En materia económica y social, más que de constituyentes o de reformas orgánicas a la Constitución, la situación corresponde al ejercicio del poder, y ésta puede cambiar según el rumbo político del gobierno de turno. Por tanto, es hora de que se informe al pueblo que, si bien las reformas políticas son importantes, las transformaciones sociales no necesitan de un acto sacramental; y que la asamblea constituyente no es una panacea sino un medio.
Editorial de El Comercio (Ecuador)


























