Ni escenario despejado, ni ruptura irremediable
IG/Infolatam
Sao Paulo, 2 de febrero de 2007
Por Franklin Martins
“Ni la situación del gobierno en el Congreso es tan tranquila como los números parecen indicar, ni la división dentro de la coalición alcanzó una dimensión tan dramática como los ánimos exaltados en Cámara pueden sugerir. Lo que los hechos demuestran es que Lula está dando inicio al segundo mandato con un cuadro parlamentario bastante favorable”. (IG. Brasil)
“La guerra de bloques ocurrida en la Cámara ayer tiene dos lecturas. La primera es que el gobierno tendrá un futuro risueño y tranquilo en Cámara en los próximos años. Al final, sumando el bloque, capitaneado por el PT y por el PMDB, con el “bloquinho”, que agrupa el PSB, el PCdoB y el PDT, ambos compuestos por partidos gubernamentales, el total es de 343 diputados, mayoría suficiente para aprobar con holgura hasta enmiendas constitucionales.
La segunda lectura es que el surgimiento de los dos bloques consolidó de modo irremediable la división de la base gubernamental, ya esbozada con la confrontación entre las candidaturas de Arlindo Chinaglia y de Aldo Rebelo. De aquí para delante ese proceso sólo tendería agravarse. En el fondo, ya estaríamos viviendo bajo el signo de 2010. ¿Ciro Gomes Marta Suplicy, Dilma Roussef o Jaques Wagner? Hagan sus apuestas …
Las dos lecturas, aunque capten aspectos importantes de la realidad, son limitadas. Ni la situación del gobierno en el Congreso es tan tranquila como los números parecen indicar, ni la división dentro de la coalición alcanzó una dimensión tan dramática como los ánimos exaltados en Cámara pueden sugerir. Lo que los hechos demuestran es que Lula está dando inicio al segundo mandato con un cuadro parlamentario bastante favorable, en parte debido a su buen desempeño en las urnas, en parte debido a la falta de rumbo de la oposición, pero ese escenario puede deteriorarse si no hubiere un salto en la articulación política del gobierno.
La entrada del PMDB en la base gubernamental significó un extraordinario refuerzo para Lula. Pero, a la vez, ella crea problemas, pues se trata de un partido muy grande, amplio y profesional. Dividido y remando contra la corriente, como en el primer mandato del presidente, el PMDB no asustaba nadie. Pero, echando a favor del viento y con un grado de mínimo de unidad, la situación varía.
Al apoyar Chinaglia, por ejemplo, dejó claro que estaba volviendo a lo centro del partido político, y no para su periferia. Entre embarcarse en la canoa de Aldo Rebelo, en la cual el PFL ya ocupaba la posición de aliado preferencial, o tornarse el gran elector de Chinaglia, el PMDB no pensó dos veces. Sin pestañear, optó por el papel de hacedor de reyes.
Ayer, la formación del bloquinho provocó una reacción de forma fulminante con el bloque grande. Dio el recado de que Cámara volvió a tener un centro de gravedad político, capaz de producir con rapidez y contundencia los movimientos necesarios para preservar su poder. Si Chinaglia fuere elegido presidente de la Cámara hoy, como parece probable, el PMDB, menos de cuatro meses después de las elecciones en las que se presentó dividido, habrá consolidado la posición de principal partido en el Legislativo, no sólo por el tamaño de su bancada, sino por su influencia política. No es poca cosa.
Es evidente que eso contrasta profundamente con la frágil y inestable alianza que sustentó Lula en el primer mandato. Genera inseguridades. Enciende resentimientos. Provoca reacciones. Pero, sobre todo, vuelve mucho más complejo el partido político en el interior de la coalición. El hecho es que la mesa de poquer del Palacio del Altiplano no es más la misma. Hay, al menos, tres grandes compañeros con partido fuerte en la mano: el PT, el PMDB y el bloque del PSB, PCDOB y PDT.
Son tres compañeros capaces de asegurar mayoría al gobierno en el parlamento, pero son tres compañeros capaces también de producir peleas monumentales en el salón. Lula tendrá mucho trabajo por delante.”
Artículo de Franklin Martins cedido a Infolatam. blog


























