¿Cuál de los dos hijos de Lula precisa más al padre?
Infolatam
Sao Paulo, 19 de enero de 2007
Por Franklin Martins
“… Lo que estaba en juego era si la elección para la presidencia constituiría un momento de afirmación de la coalición gubernamental, reforzandola para batallas posteriores, o si, al contrario, golpearía a la alianza, debilitando su capacidad de acción. Está claro que prevaleció la segunda hipótesis”.
"Es poco probable que el diputado tucano Gustavo Fruet, cuya candidatura será confirmada por el PSDB el próximo martes, obtenga fuerza suficiente como para ganar efectivamente la presidencia de Cámara. Arlindo Chinaglia, del PT, continúa claramente como favorito y, si la elección fuera en una segunda vuelta, su adversario será Aldo Rebelo, del PC do B.
Es decir, cualquier que sea el desenlace del enfrentamiento, el próximo presidente de Cámara será un parlamentario gubernamental. Sin embargo, Lula no tiene motivos para echar cohetes. Desde el inicio del proceso estaba claro que la oposición no tendría forma de impedir la victoria de un aliado del gobierno y que eran nulas las oportunidades de que saliera un candidato sorpresa como Severino Cavalcanti. Con Lula fortalecido por una contundente victoria en las urnas y con la entrada del PMDB en el gobierno, el Palacio del Planalto tenía la sartén por el mango.
La victoria gubernamental estaba escrita en las estrellas. Lo que estaba en juego era si la elección para la presidencia constituiría un momento de afirmación de la coalición gubernamental, reforzandola para batallas posteriores, o si, al contrario, golpearía a la alianza, debilitando su capacidad de acción. Está claro que prevaleció la segunda hipótesis.
Basta leer las declaraciones de los principales dirigentes del PC do B y del PSB para darse cuenta de que el resentimiento de los dos partidos es fortísimo. Aldo Rebelo es una fuente de resentimiento. Con o sin razón cree que Lula no fue franco con él. Lo estimuló a disputar la presidencia de Cámara, dijo que lo apoyaría, dio a entender que haría a Chinaglia desistir, pero, después, no movió un dedo. Al contrario, se lavó las manos. Le quitó la escalera, dejando Aldo colgado en la brocha. Resultado: socialistas y comunistas se sienten desprestigiados por el presidente y atropellados por la alianza entre el PT y el PMDB.
Está claro que petistas y pemedebistas tienen otra apreciación de los hechos. Para ellos, Aldo fue arrogante en el proceso. Confiado de que el apoyo del presidente liquidaría la lucha, atropelló al PT, no se preocupó de construir junto con él una candidatura única. Y, luego, atropelló también el PMDB, al cerrar un entendimiento con el PFL antes de haber agotado las negociaciones dentro de la base gubernamental.
Que sea como quiera, la coalición gubernamental saldrá dividida de la disputa y atravesada por resentimientos. Es el tipo de caldo de cultivo en el que se cocinan las crisis políticas. Habría sido mucho mejor si Lula y los muñidores políticos del gobierno hubieran construído un amplio entendimiento dentro de la coalición que cimentase el surgimiento de una candidatura única; aunque hubiese descontentos, la disputa no habría ido tan lejos y sería más fácil restañar las heridas.
Lula, sin embargo, una vez más, creyó que el tiempo resolvería su problema. No lo resolvió, sólo lo agravó. Ahora es tarde. Como dijo con propiedad el presidente del PCDOB, Renato Rabelo, el genio ya se escapó de la botella. El estrago de la división está hecho.
… No basta que el presidente diga que Aldo y Chinaglia son como dos hijos y que apuesta por la conciliación. No se trata de conciliación. Esa fase ya quedó atrás. El hecho es que uno de los hijos camina hacia la victoria y lo otro hacia una derrota y que se considera, acertadamente o equivocadamente, abandonado por el padre. Ese tipo de amargura acostumbra envenenar las mejores familias. De aquí a dos semanas uno de los dos hijos estará rodeado por amigos en la victoria. El otro se sentirá un huérfano en la derrota. Es evidente que uno de ellos necesitará más del padre que el otro. Lula y Aldo necesitan tener una conversación franca antes que sea demasiada tarde."
Extracto del artículo publicado en la página web de Franklin Martins


























