Roberto Lavagna, candidato a Presidente

Infolatam
Buenos Aires, 8 de enero 2007
Por Juan Carlos de Pablo

“No sorprendió a nadie que el ex ministro de economía de los presidentes Duhalde y Kirchner haya anunciado su candidatura a la presidencia para las elecciones de 2007. Pero a muchos les llamó la atención la forma en que lo hizo.”

Lo anunció el jueves 4 de enero pasado, sin estar acompañado por nadie. Aquí está el mensaje. "Yo manejo los tiempos, y no estoy al frente de ninguna coalición ni frente opositor. Quienes estén de acuerdo conmigo, que se sumen", dijo? sin decir.

Naturalmente que obligará a precipitar decisiones, sobre todo en la oposición. La clara lección que surgió de la elección constituyente de la provincia de Misiones, del 29 de octubre de 2006, es que el gobierno siempre obtiene una proporción más o menos constante de los votos, de manera que cuando la oposición se unifica, el gobierno pierde.

Lavagna no sentó al resto de la oposición en una mesa, sino que espera que los otros candidatos ?Mauricio Macri, principalmente- no compita con él sino que ?sin acuerdo anunciado- pelee una jurisdicción no competitiva (Capital Federal, o la provincia de Buenos Aires). Pero esto habrá que verlo.

¿Será Nestor Kirchner el candidato del gobierno, será su esposa Cristina o algún tercero (esto último es muy poco probable, pero en este caso particular no lo descarto)? Para esta definición hay más tiempo.

Lavagna tiene como gran atractivo aparecer como la "versión civilizada" de Kirchner, lo cual no es poco si significa la continuación de la bonanza económica, sin los inconvenientes que genera el denominado "estilo K". Pero en Argentina 2007 la tirria que genera el estilo K hace que se lo idealice a Lavagna.

Última: muchos economistas, y prácticamente la totalidad de los analistas políticos, descuentan que la economía será un activo electoral. Miran el pasado: los últimos indicadores económicos muestran menor crecimiento (nada que ver con la continuación de las "tasas chinas"), la crisis energética es cada vez más generalizada, la verdadera tasa de inflación no cayó, y se acumulan distorsiones. ¿Llegará todo esto "intacto" hasta las elecciones? Seguro seguro, ni siquiera sabemos cuándo serán las elecciones. Pero bueno, estamos en Argentina.

¡Animo!

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