Futuro pacífico de América Latina
Infolatam
Nueva York, 19 de noviembre 2006
Por Patricio Navia
“…Latinoamérica no ha mirado con el necesario entusiasmo el rápido crecimiento experimentado por Asia en años recientes y no ha aprovechado las oportunidades comerciales y de transferencia tecnológica que implica convertirse en miembro de esa poderosa comunidad”.
Quinientos años después que el mundo occidental coludiera con las culturas indígenas de las Américas, el futuro de América latina bien pudiera encontrarse en completar la aventura que iniciara hace cinco siglos Cristóbal Colón. En la medida que Latinoamérica puedan establecer saludables lazos comerciales con las dinámicas y crecientes economías asiáticas, el lento crecimiento económico de la región podrá acelerarse y la extendida pobreza que ha caracterizado a la región podrá ser combatida exitosamente. Porque varios países de Asia han logrado alcanzar el desarrollo económico y han dejado atrás la pobreza y la exclusión, Latinoamérica puede aprender importantes lecciones si empieza a pensar en su futuro de cara hacia el Pacífico.
APEC constituye la alianza comercial más importante del mundo. Si bien la Asociación Económica de Asia Pacífico incluye las principales economías del Asia?como Japón, China y Corea?también son miembros Estados Unidos, Canadá y Rusia. Es más, entre las 21 economías miembros (el bloque opta por no usar el término país para no tomar partido respecto al conflicto de la independencia de Taiwán respecto a China), hay tres países de América Latina. México (que fue el primero en ingresar en 1993 y el primer país de la región en ser sede de la cumbre), Chile que ingresó en 1994 y Perú que entró en 1998. Si bien otras naciones de la región (como Colombia, Ecuador y todos los países de América Central) pudieran ser elegibles como miembros, Latinoamérica no ha mirado con el necesario entusiasmo el rápido crecimiento experimentado por Asia en años recientes y no ha aprovechado las oportunidades comerciales y de transferencia tecnológica que implica convertirse en miembro de esa poderosa comunidad. De hecho, aunque México, Chile y Perú son miembros plenos de APEC, al encuentro de Hanoi finalizado el 19 de noviembre sólo asistió la mandataria chilena Michelle Bachelet.
A menudo, la coyuntura política doméstica restringe la capacidad de los gobiernos de avanzar sus agendas de integración internacional. En México, por ejemplo, los conflictos sociales asociados con la crisis política en el sureño estado de Oaxaca así como la debilidad del presidente saliente Vicente Fox ante un congreso dividido que ha demostrado ser eficientemente obstruccionista se combinaron para imposibilitar el viaje del mandatario mexicano a esta cumbre de APEC en Vietnam. Fox, que quería asistir a su cumbre de despedida, terminó quedándose en el país cuando el congreso mexicano no autorizo el viaje.
Porque México había sido sede de la conferencia de la APEC en 2002, Fox quería despedirse de su sexenio enviando una señal clara de la necesidad de su país de mirar hacia el Pacífico para cimentar las bases de su desarrollo futuro. Porque la economía mexicana se ha hecho cada vez más interdependiente con la estadounidense y canadiense, el desafío de diversificar alianzas y multiplicar su comercio se hace cada vez más importante. Pero Fox se quedó sin ir a Hanoi y la señal que envió la clase política mexicana fue particularmente preocupante. El congreso mexicano no fue capaz de poner sus diferencias de lado y en cambio prefirió hipotecar la relación con las economías asiáticas con tal de forzar una última humillación a su debilitado presidente.
El recientemente inaugurado presidente del Perú, Alán García, había expresado su interés de asistir a esta cumbre. Pero el calendario electoral de su país le jugó una mala pasada. El domingo 19 se celebraron elecciones regionales y municipales en ese país, por lo que García se vio obligado a permanecer en su país. No obstante, el compromiso de Perú con una mayor integración a APEC es tal que ese país será sede de la cumbre programada para 2008.
Chile, que fue sede de la cumbre APEC en 2004, ha liderado las iniciativas de integración regional con el Asia. Después de firmar un acuerdo de libre comercio con China, y en vías de alcanzar similares acuerdos con Japón e India (país que está próximo a ingresar a APEC), Chile ha asociado su crecimiento futuro al Pacífico. En meses recientes, Perú también ha anunciado su intención de emprender iniciativas en esa dirección. No debiera sorprender que Colombia comience a mirar hacia el Pacífico próximamente.
En la medida que los países de Latinoamérica empiecen a mirar hacia el Pacífico y comiencen a integrarse más decididamente a las iniciativas de integración comercial que privilegia APEC, la región podrá aprovechar esta enorme oportunidad que ofrece el buen momento de la economía mundial. Porque los desafíos de pobreza, desigualdad y subdesarrollo son enormes, es hora que América latina comience a pensar en un futuro más asociado al Pacífico, un futuro de más desarrollo y oportunidades para todos.






















