La Canciller, ¿entre la espada y la pared?
El Tiempo
Bogotá, 19 de noviembre de 2006
Por D'Artagnan (Colombia)
“…es lamentable que un país que frente al desgobierno que vivíamos hace unos años y va hoy mucho mejor, no pueda blindarse de los escándalos políticos ni de las graves peleas, ya anunciadas. Porque lo que se viene entre Álvaro Uribe y César Gaviria es un duelo alimentado por visiones distintas pero cuyas consecuencias podrían adquirir una magnitud tan peligrosa como imprevisible, sobre todo en relación con la estabilidad económica nacional. Como dicen: ¿y nosotros, qué?” (El Tiempo. Colombia)
“Lástima que el parlamentario Álvaro Araújo no hubiera medido lo que dijo. Eso de expresar públicamente -palabras más, palabras menos- que si la Corte se atrevía a investigarlo, después irían por María Consuelo, su hermana, y hasta por el presidente Uribe, cayó como una patada ante la opinión. Con razón, el propio Procurador, Edgardo Maya, calificó -o, mejor, descalificó- las declaraciones de su sobrino político como todo un despropósito.
Ignoro si la Corte Suprema tiene motivos o no para investigar al congresista Araújo por presuntos nexos con los paramilitares, y es de esperar asimismo que este alto tribunal no acabe convertido en la nueva inquisición, pues eso les restaría seriedad y credibilidad a sus actuaciones. Pero de ahí a desafiar a tan alta magistratura fue -es- craso error, porque no pocos sectores interpretaron la actitud del senador Araújo como una especie de chantaje frente a los jueces.
…En el caso concreto de María Consuelo Araújo, la situación es distinta. Nadie tiene por qué pagar los platos rotos de sus hermanos, si estos, en efecto, han incurrido no en simples deslices sino en conductas tipificadas penalmente. Ojalá eso no sea así. Lo cierto, sin embargo, es que, como Canciller, la 'Conchi' es la que debe poner la cara en escenarios muy complejos, donde el tema del paramilitarismo suscita toda suerte de suspicacias, por decir lo menos, comenzando por el Parlamento Europeo, y ahora con el triunfo de los demócratas en el Congreso de Estados Unidos. Y es ahí cuando resulta incómodo para ella estar en semejante cartera, expuesta a las arremetidas de críticos cuando no enemigos de un gobernante como Uribe, tan firme como controversial, y no donde estaba antes, desempeñándose sin problemas como Ministra de la Cultura.
No hay nada más injusto que, aunque se trate de sus hermanos, justos tengan que pagar por pecadores, si para allá vamos. Con mayores veras cuando está claro que las normas penales comprometen exclusivamente las conductas individuales; vale decir, el que haya violado la ley, si efectivamente se demuestra que la ha transgredido, es el que debe pagar las consecuencias, y no sus parientes lejanos y ni siquiera cercanos.
Por otra parte, lo que resulta absurdo es que alguien tenga que renunciar a participar en el gabinete, tres meses antes de que un hermano aspire a una curul en el Congreso, y tres meses después dicha inhabilidad desaparezca y pueda volver a ocupar ese u otro ministerio, como sucedió con María Consuelo. Eso no tiene razón de ser; y si la tiene, tal inhabilidad debería entonces prolongarse y punto.
Dios y Uribe tengan a la 'Conchi' de sus manos, para que ese respaldo que ha recibido no se torne en un desgaste político inútil. La Canciller no merece arriesgarse a ningún escarnio público, pues, donde la han nombrado, ha sido una funcionaria honesta y brillante. Y lo que se viene ahora puede ser una bola de nieve que no debería tocarla pero que puede aplastarla, en forma desalmada e injusta.
Por último, es lamentable que un país que frente al desgobierno que vivíamos hace unos años y va hoy mucho mejor, no pueda blindarse de los escándalos políticos ni de las graves peleas, ya anunciadas. Porque lo que se viene entre Álvaro Uribe y César Gaviria es un duelo alimentado por visiones distintas pero cuyas consecuencias podrían adquirir una magnitud tan peligrosa como imprevisible, sobre todo en relación con la estabilidad económica nacional. Como dicen: ¿y nosotros, qué?”
Extracto del artículo publicado por el diario El Tiempo


























