La peligrosa línea de acción gubernamental

El Deber de Santa Cruz
Santa Cruz, 14 de noviembre de 2006
Por Gilberto Dimenstein

“El recuento y el deplorable saldo de los acontecimientos recientemente ocurridos y para prevenir otros de impredecibles y peores consecuencias, deja traslucir la imperiosa necesidad de que el Gobierno reflexione sobre las líneas de acción que pretende seguir imponiendo contra viento y marea. Es de esperar que así lo haga para devolver cuanto antes a un mejor cauce el estado de cosas en el país.” (El Deber. Bolivia)

“… parece cada vez más lejana la posibilidad de una real y efectiva concertación, de una definitiva pacificación. Articular consensos, evitando una desgastante y peligrosa confrontación entre bolivianos, sigue siendo de tal modo una asignatura pendiente de una gestión presidencial que se aproxima al cumplimiento de su primer año.

… la marcha de indígenas por la tierra que hace unos días partió desde el oriente rumbo a La Paz, acaba de registrar un par de víctimas fatales y varios heridos cuando el vehículo conducido por un particular, arrolló a la columna que penosamente se desplazaba por la carretera en algún lugar del trópico cochabambino. Una marcha que incluye a niños y ancianos sometidos a un inaudito y martirizante esfuerzo, la misma que fue concebida y es respaldada oficialmente con tal de aumentar la presión en torno al tratamiento de la ley INRA, motivo de la discordia y de las tensiones que desde hace tiempo son estimuladas desde las esferas gubernamentales con el más importante sector productivo de la república.

En el mismo renglón de los conflictos se registra la pugna por el control de la Confederación Indígena de los Pueblos del Oriente de Bolivia (Cidob) y en la que el Gobierno abiertamente tomó partido por uno de los bandos, el de sus adherentes, al disponer la intervención policial para evitar que fuera ocupada la sede de dicha organización por los descontentos con el accionar de sus actuales mandantes.

El recuento y el deplorable saldo de los acontecimientos recientemente ocurridos y para prevenir otros de impredecibles y peores consecuencias, deja traslucir la imperiosa necesidad de que el Gobierno reflexione sobre las líneas de acción que pretende seguir imponiendo contra viento y marea. Es de esperar que así lo haga para devolver cuanto antes a un mejor cauce el estado de cosas en el país.”

Extracto del editorial del diario El Deber

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