Bolivia, la ONU y el liderazgo venezolano
Infolatam
Madrid, 3 de noviembre 2006
Por Sonia Alda
La Cumbre Iberoamericana de Montevideo puede ser una oportunidad para iniciar una trayectoria política propia, y desprenderse de una imagen de dependencia de Venezuela que quizás no convenga a los intereses bolivianos.
La opción pactada entre Venezuela y Guatemala de renunciar a sus respectivas candidaturas a favor de Panamá, para entrar en el Consejo de Seguridad de la ONU, también ha desechado la propuesta que, días atrás, realizó Hugo Chávez a Bolivia como candidato alternativo. Según el propio presidente Morales la decisión del mandatario venezolano tendría como objetivo "buscar el consenso".
Esta propuesta tenía ciertas limitaciones de partida que auguraban su fracaso. Para romper el bloqueo generado por la situación de empate existente, la opción propuesta debía tener al menos en apariencia la imagen de ser una tercera alternativa, ante las candidaturas presentadas. Bolivia sin embargo carecía de credibilidad debido a la estrecha relación establecida con Venezuela. Máxime cuando, para una parte considerable de la opinión internacional, los términos de este vínculo se basan en el tutelaje y /o subordinación ejercidos por Hugo Chávez sobre Evo Morales.
Ante este "estigma", formulado incluso antes del ascenso de Morales al poder, el presidente boliviano ha luchado desde los primeros meses de su mandato. La pregunta es si finalmente la política exterior boliviana, pese a sus esfuerzos, no ha terminado por confirmar estas valoraciones realizadas a priori o, dicho en otros términos, si cuanto menos no ha sido capaz de convencer a dicha opinión de lo contrario.
No debe olvidarse que pese a que lejos de cancelar compromisos adquiridos con otros potencias y presentar un frente común y cerrado, con Chávez y Castro, frente al capitalismo, Evo Morales al inicio de la presidencia se apresuró a convencer a los europeos y a sus vecinos de su interés por hacer "negocios" e intentar desprenderse de su imagen de "chavista" para afirmar un estilo y planteamiento propio.
El presidente manifestó insistentemente su deseo de mantener o inaugurar relaciones e intercambios con otros países, pese a que Venezuela y Cuba eran países aliados de particular importancia para Bolivia. La opción por desarrollar una política exterior basada en la diversificación de las relaciones internacionales era plenamente coherente con el planteamiento antiimperialista de Morales y su partido, el MAS, profundamente crítico con las relaciones de dependencia que conllevaba aquella forma de dominación.
La evolución ha sido distinta a lo largo de estos diez meses de gobierno. No puede ignorarse la distorsión creada por las "susceptibilidades", en ocasiones, histéricas de determinadas opiniones por parte de analistas e incluso de gobiernos respecto a las intenciones evidentes o escondidas de la relación entre Venezuela y Bolivia. El último revuelo creado en la región ha sido el convenio firmado por ambos gobiernos en materia de Defensa.
Sin embargo lo cierto es que, sin entrar a analizar las motivaciones bolivianas, la importancia y el número de convenios firmados por ambos gobiernos, comparado con la calidad y cantidad de las relaciones establecidas con el resto de la comunidad internacional, dibujaría una tendencia basada en una relación de dependencia de Bolivia hacia Venezuela. En este transcurrir, además la relación Hugo Chávez ha aprovechado cualquier momento para demostrar una actitud incluso paternalista con respecto al mandatario boliviano que Morales no ha sabido o podido neutralizar.
Mas allá del derecho del gobierno de Evo Morales por compartir planteamientos políticos e ideológicos con el gobierno venezolano, dicho gobierno es responsable de las contradicciones de su propia política exterior, de acuerdo a la evolución señalada, y de la aceptación de la impresión de tutelado respecto al liderazgo ejercido por Venezuela.
La Cumbre Iberoamericana de Montevideo puede ser una oportunidad para iniciar una trayectoria política propia, y desprenderse de una imagen internacional de dependencia de Venezuela que quizás no convenga a los intereses bolivianos.


























