El respeto a la voluntad del elector
El Comercio
Quito, 16 de octubre 2006
Por El Comercio (Ecuador)
“…Tampoco debe ser la coyuntura para utilizar desaprensivamente y como instrumento estratégico la acusación del fraude. ” (El Comercio. Ecuador)
“El pueblo concurrió a las urnas y eligió a los principales funcionarios del Estado. Aunque sin contar con cifras oficiales es segura una segunda vuelta para la elección de Presidente de la República, los diputados, así como concejales y consejeros, ya fueron elegidos. En estas circunstancias, y el Ecuador cuenta con los nuevos integrantes del Congreso Nacional y dos opciones para la Jefatura del Estado.
Los análisis y comentarios expresados en los medios de comunicación y los resultados conocidos permiten presumir un mandato básico: restaurar el ordenamiento político mediante otra correlación de fuerzas nacionales y gobernar de acuerdo con las democracias modernas; es decir, mediante consensos y concertaciones básicas.
¿Cuál es la razón de ese mandato? Que hemos tenido ocho presidentes en una década; que el desprestigio del Congreso es inmenso y porque no se han realizado reformas para que desaparezca la aristocracia partidista que casi ha logrado, con su egoísmo y ceguera, el colapso de la democracia en el Ecuador.
Con estos antecedentes y superadas las primeras horas de euforia de los triunfadores, es necesario pedir a los señores candidatos para la segunda vuelta electoral un elemental respeto al pueblo ecuatoriano. Este lapso, por tanto, no es el espacio para la confrontación dura, el insulto o la burla . Esta vergüenza no la merece un ciudadano que, al concurrir disciplinadamente y con convicción a expresar su voluntad, ha cumplido con el deber que le correspondía.
Tampoco debe ser la coyuntura para utilizar desaprensivamente y como instrumento estratégico la acusación del fraude y conmocionar al electorado que debe regresar a las urnas el 26 de noviembre. La presunción de legitimidad del proceso está fundamentada en la entidad estatal que organizó las elecciones, en la logística de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional; en un apreciable desarrollo tecnológico; en la vigilancia ciudadana directa y en la observación de múltiples organizaciones de la comunidad internacional. No se puede descartar que hayan existido o existan irregularidades menores o graves, pero deben ser evidenciadas o demostradas, nunca supuestas.”
Editorial publicado por El Comercio (Ecuador)

























