El politico Alckmin
Blog de Luis Nassif
Brasil, 1 deoctubre 2006
Por Luis Nassif
“Hace algunas semanas entrevisté el candidato Geraldo Alckmin. Al final de la entrevista tuvimos una conversación informal, cuyo contenido preservé hasta ahora, cuanto termina el primer turno… Deja en el aire que sabe muy bien lo que quiere para la economía, pero no explicita. Cambiar la economía no es sólo cuestión de hablar, sino de querer y de poder.” (Blog de Nassif. Brasil)
Político discreto, no le ha gustado la carta del ex presidente Fernando Henrique Cardoso al partido. Comentó que uno de los problemas del ex presidente es que juzgaba que, después de él, vendría el diluvio, y el diluvio no vino.
Se ríe de la especulación de la prensa de que, tras las elecciones, se aproximaría al gobernador del Estado de Minas Gerais, Aécio Neves. Dijo que políticos y periodistas tienen por inercia intentar adivinar el futuro. Y muchas veces aciertan.
Cuenta que aprendió con Mário Covas una lección política inolvidable. Cuevas sacaba todo final de semana para circular en medio del pueblo. Nada de eventos, festividades, pero andar, sentir olor de pueblo. Era una manera de jamás perder la perspectiva del pueblo, dice Alckmin, y también dar ejemplo a toda la administración. Alckmin dice que aprendió y repite siempre la lección. Dice que Lula también conoce esa lección. De Fernando Henrique, no sabe.
El rostro no demuestra ira, rabia. Aunque hubiese ocurrido justo después de la carta de FHC, la conversación es tranquila, sin rompientes. No le han gustado los ataques que el ex presidente disparó contra la administración penitenciaría del Estado. Dice que el ex secretario Nagashi ya había preparado la respuesta. Y enfatiza: “Nagashi es una persona digna”. La defensa que hace de su ex secretario muestra virtudes importantes en la lechada que moldea partidos, todavía más en ambiente donde la lealtad es insumo escasslo, como en la cúpula del PSDB.
No acepta, también, la idea de que, por ex presidente, FHC sea un experto en elecciones. No gustó de su respuesta a gobernador Cláudio Lembo, de que sabía más de elecciones por tener vencido Lembo en 1978. Recuerda que la elección fue vencida por Franco Montoro. Fernando Henrique y Lembo habían sido derrotados.
En el inicio de su campaña, Alckmin fue a la Casa de las Garzas, en Rio de Janeiro, centro de lobby (en el sentido americano del término) de la visión financiera de la economía. Lo que oyó, no el entusiasmó. Dijo tener oído la fórmula completa para perder elección: reducir la jubilación de los viejecitos, el sueldo de los funcionarios públicos y los recursos para los más pobres.
Deja en el aire que sabe muy bien lo que quiere para la economía, pero no explicita. Cambiar la economía no es sólo cuestión de hablar, sino de querer y de poder. En São Paulo no demostró mucha ghana transformadora, ni discernimiento para hacer un buen secretariado. Pero, en la conversación, en todo caso, queda claro que Alckmin no es del tipo que se dejará conducir. Y, definitivamente, no es más del mismo.

























