¿Por quién doblan los mercados?

Milenio
Ciudad de México, 15 de junio 2006
Por Luis Miguel González

“Los mercados tiemblan porque hay poco margen de maniobra. Los inversionistas ruegan para que Bernanke tenga la magia de Harry Potter y la habilidad de Ronaldinho para sortear un momento dificilísimo.” (Milenio. México)

“Decir que los mercados bursátiles de todo el mundo andan de capa caída por temor al repunte inflacionario de Estados Unidos es hacer una versión de bolsillo de una enciclopedia. Caídas de dos dígitos en cinco continentes no se explican a partir de un solo dato. El alza de 0.3 por ciento de los precios de mayo en EU es sólo un fotograma. La película completa tiene más personajes y paisajes.

Hasta hace poco, la economía mundial contaba con dos factores que ayudaban a controlar la inflación: el precio de las materias primas y China. Esto ha dejado de ser así. El petróleo, el gas, el oro, la plata y el cobre llevan meses rondando sus récords históricos. Respecto a China, hay indicios de que empieza a resentir presiones inflacionarias. No son mayúsculos, pero bastan para cambiar la expectativa de que la fábrica del mundo será por siempre un manantial de bienes en baja de precios constante.

Los inversionistas están nerviosos porque todavía no saben de qué está hecho el nuevo jefe de la Fed, Ben Bernanke. Sus predecesores, Paul Volcker y Allan Greenspan, se ganaron el respeto luego de pasar pruebas de fuego. Volcker llegó a la Fed en 1979, cuando Estados Unidos tenía mucha inflación y cero crecimiento. Greenspan logró conducir a su país a la mayor racha de crecimiento sostenido del siglo XX. Los mercados preguntan, ¿será capaz Bernanke de combatir la inflación sin acabar con el crecimiento?

El alza de las materias primas y el futuro de los precios en China y Estados Unidos no desatarían tantos movimientos de capital si no ocurrieran en el contexto de un gran desaseo en el manejo de la mayor economía del mundo. La administración de Bush ha hecho de sus finanzas públicas cosas que son dignas de una república bananera. Al final de la era Clinton, el gobierno tenía un superávit de 2 por ciento del PIB, ahora hay un déficit de 4 por ciento. En comercio, Estados Unidos genera un desbalance de 2 mil millones de dólares diarios.

Los mercados tiemblan porque hay poco margen de maniobra. Los inversionistas ruegan para que Bernanke tenga la magia de Harry Potter y la habilidad de Ronaldinho para sortear un momento dificilísimo”.

Artículo publicado en Milenio (México)

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