Temor en México por conflicto post electoral
Infolatam
México, 12 de junio 2006
Por Luis Enrique Mercado
“El propósito de denunciar un fraude, que se produce en automático si pierde López Obrador ha sido un abono para preparar el terreno de la propuesta callejera, algo en lo que los partidos de izquierda en México son especialistas”.
Durante toda la campaña electoral para la presidencia de México ha sido común escuchar a dirigentes de la Coalición por el Bien de Todos, que reúne a varios partidos de izquierda en apoyo a Andrés Manuel López Obrador, decir que y pronosticar que si ellos pierden la elección será por un fraude electoral.
Apenas la semana pasada, Manuel Camacho Solís, quien comanda el equipo de campaña de Andrés Manuel López Obrador decía al Financial Times que habrá fraude en la elección presidencial mexicana y que ellos estarán listos a protestar.
El propósito de denunciar un fraude, que se produce en automático si pierde López Obrador ha sido un abono para preparar el terreno de la propuesta callejera, algo en lo que los partidos de izquierda en México son especialistas.
Como dijo Ricardo Monreal, otro de los cercanos de López Obrador, "Ganaremos aún en contra de las encuestas".
El martes de la semana anterior los cinco candidatos a la Presidencia tuvieron un debate televisado, que según los sondeos ganó Felipe Calderón, del PAN. A raíz del debate, los partidos políticos hicieron la promesa de firmar un Pacto de Civilidad que garante que todos respetarán el resultado de las elecciones.
Si no fuera porque es México, dicho pacto no se creería: los partidos políticos firman un Pacto de Civilidad en el que se comprometen a respetar la ley.
Desde luego, el Pacto de Civilidad está dirigido a López Obrador y sus huestes: quieren hacerlo firmar que respetará el resultado de la elección sea cual sea.
Nada, ni siquiera la firma de dicho pacto garantiza que efectivamente López Obrador acepte el resultado electoral si le es adverso.
El panorama de protestas callejeras y otros conflictos postelectorales en caso de que López Obrador pierda está pensionando el ambiente en México y ya hay las primeras víctimas: en los primeros tres meses del año la inversión extranjera en México fue de sólo 3,005 millones de dólares, la cifra más baja de 16 años en un trimestre y para no pocos analistas el nerviosismo de los mercados mexicanos no sólo tiene su origen en la volatilidad internacional, sino que una parte se origina por la amenaza de las protestas callejeras a partir del próximo 3 de julio.
El martes de la semana anterior los cinco candidatos a la Presidencia tuvieron un debate televisado, que según los sondeos ganó Felipe Calderón, del PAN. A raíz del debate, los partidos políticos hicieron la promesa de firmar un Pacto de Civilidad que garante que todos respetarán el resultado de las elecciones.
Si no fuera porque es México, dicho pacto no se creería: los partidos políticos firman un Pacto de Civilidad en el que se comprometen a respetar la ley.
Desde luego, el Pacto de Civilidad está dirigido a López Obrador y sus huestes: quieren hacerlo firmar que respetará el resultado de la elección sea cual sea.
Nada, ni siquiera la firma de dicho pacto, garantiza que efectivamente López Obrador acepte el resultado electoral si le es adverso.


























