Rato quiere dejar su marca en el FMI con la reforma del organismo

El Presidente del FMI, Rodrigo Rato, apuesta por la reforma.

Efe/Infolatam
Washington 7 de junio, 2006

Rodrigo Rato apuesta por dejar su marca con una reforma del FMI que pase por una redistribución del poder y un papel más activo como promotor de la cooperación entre los países grandes.

Las claves

  • El FMI informó de que "dentro de poco" celebrará su primera ronda de consultas multilaterales.

Las proyecciones para el 2007

El análisis
Andres Oppenheimer

Andres Oppenheimer

“La fiesta podría estar llegando a su fin. Después de tres años de crecimiento económico acelerado, las economías de América Latina – incluyendo las de Venezuela y Argentina – van a crecer más lentamente a partir del 2007, según nuevas proyecciones del Banco Mundial, las Naciones Unidas y economistas de Wall Street”. (New Herald. Estados Unidos)

El día en que Rodrigo Rato se mudó a la oficina del piso 12 de la sede del Fondo Monetario Internacional (FMI), en el centro de Washington, dijo: “en estos momentos hay muchos países que nos piden que redefinamos nuestro papel”.

Esa “redefinición” ha pasado a ser su preocupación fundamental desde entonces, en parte por la constatación de que el organismo ha perdido parte de su peso en el mundo, según los expertos consultados por EFE.

Liliana Rojas Suárez, quien trabajó en el FMI durante una década, hasta 1994, y luego fue directora gerente del banco de inversión Deutsche Bank, ha notado el cambio.

“El Fondo en el que yo trabajé era una institución que tenía la última palabra, y ahora no se le ve así desde afuera”, dijo.

La mayor erosión de su credibilidad se produjo durante la crisis asiática de 1997, cuando los países de la región se defraudaron con las condiciones que el organismo les impuso para acceder a sus líneas de crédito, que fueron contraproducentes en su opinión.

Esa experiencia ha avivado las discusiones sobre la posible creación de un Fondo Monetario Asiático, así como explica en parte el altísimo nivel de reservas de divisas que han acumulado naciones de la región, como un mecanismo de seguro para no tener que pedirle nada al FMI en tiempos de necesidad.

Dada esta coyuntura, Rojas Suárez cree que para mantener la relevancia internacional del Fondo, Rato no tenía otra alternativa más que hablar de una redistribución del voto que dé más peso a gigantes asiáticos como China y Corea del Sur, en detrimento de pequeños países europeos.

Bélgica, por ejemplo, tiene un 2,16 por ciento del poder en el FMI, frente al 2,98 de China, cuya economía es veinte veces mayor que la de ese país europeo, medida en paridad de poder de compra, un indicador que elimina la distorsión de la diferencia de precios entre países.

El director gerente del organismo se ha percatado de que esta situación es insostenible, según Rojas Suárez. “Rato ha sido agresivo, y eso es buenísimo, pues las circunstancias son favorables a un cambio”, explicó.

Rato ha tenido la suerte de tomar las riendas del Fondo en un momento que las condiciones económicas mundiales son envidiables, con alta liquidez y crecimiento.

Por ello no ha tenido que lidiar con crisis como la argentina de 2001 o la brasileña de 1999, que marcaron los mandatos de sus antecesores, según apuntó Desmond Lachman, un ex alto funcionario del FMI, ahora experto del Instituto de la Empresa, un centro conservador estadounidense.

Pero en opinión de Lachman, Rato “no ha sido muy efectivo en la organización y no ha asumido un mando real”. “El proceso de reforma es una respuesta a las críticas”. “Tengo la impresión de que el Fondo sólo lo ha emprendido a regañadientes”, afirmó Lachman, quien después de salir del FMI fue director gerente del banco de inversión Salomon Smith Barney.

Lo que preocupa en especial a Lachman son los desequilibrios mundiales por cuenta corriente y cree que el Fondo y Rato se han dormido en los laureles.

Esos desajustes se manifiestan en el ingente déficit comercial en EEUU y el superávit de Asia, especialmente China, y de los países productores de petróleo.

El lunes, el FMI informó de que “dentro de poco” celebrará su primera ronda de consultas multilaterales con China, la Unión Europea, Japón, Arabia Saudí y Estados Unidos, para analizar acciones conjuntas para reducir ese desequilibrio, que considera insostenible.

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