Ecuador, nacionalismo energético e inversión española
Infolatam
Madrid, 8 de junio 2006
Por Paul Isbell
“Nuestra conclusión es que la IED española en Ecuador está infradesarrollada dado el volumen de IED española en América Latina y el tamaño relativo de la economía ecuatoriana. España no es muy importante en Ecuador, en contraste con Argentina y Brasil, donde España es el primer y segundo inversor, respectivamente”.
La terminación forzosa del contrato de la petrolera norteamericana Occidental ?conocida como "Oxy"? para el bloque 15 de la zona amazónica del Ecuador a las dos semanas del decreto de Evo Morales sobre la nacionalización de los recursos energéticos en Bolivia, ha suscitado una grave inquietud acerca del futuro de las inversiones extranjeras en este otro país de la zona Andina.
Los portavoces del Gobierno del presidente Alfredo Palacio insisten en que esta acción por parte de Ecuador no tiene nada que ver con el nacionalismo energético de Hugo Chávez y Evo Morales y que se debe a una infracción por parte de Oxy de los términos de su contrato, habiendo vendido acciones del bloque 15 a una empresa canadiense sin la debida autorización del Gobierno. Sin embargo, el hecho de que ha ocurrido justo después de la controvertida acción boliviana sí ha despertado varias interrogantes.
Uno podría preguntarse si la decisión del Gobierno de Palacio ha sido sabia, dada la percepción generalizada de que los países de la zona Andina no son simplemente inestables en términos políticos sino que también están dispuestos a abrogar los acuerdos que mantienen con inversores importantes. Esta última acción ecuatoriana no hace más que profundizar la percepción internacional de Ecuador como un país sumamente inestable e incapaz de generar la más mínima continuidad en sus políticas económicas y en su marco legal inversor. Desde luego, no ayudará a atraer la inversión española, que tras el decreto de Morales será muy reticente a involucrarse más en países latinoamericanos en los que se percibe una falta de seguridad jurídica, particularmente en el sector energético.
Es más que probable que esta reputación ?generada durante los últimos diez años de inestabilidad política y confirmada en la mente del inversor internacional medio por esta última acción contra la Oxy? sea responsable de la tibia presencia español en la economía ecuatoriana. Desde 1993, la suma total de los flujos de la IED española en Ecuador solo alcanza los 241 millones de euros; solo en un año (1998) ha superado el nivel de los 50 millones de euros (72 millones) y solo en dos otras ocasiones (1997 y 2002) ha superado el nivel de los 40 millones de euros. La tendencia desde 1997 ha sido a la baja, con los períodos de crisis en los mercados emergentes en general registrando disminuciones en estos flujos. Pero incluso entre los últimos años de coyuntura favorable, los flujos de IED española casi se han evaporado, llegando a unos meros 3 millones de euros en 2005.
Los flujos de IED española hacia Ecuador constituyen solo el 0,08% de la IED española total en el mundo, mientras que el PIB del Ecuador es equivalente al 0,05% del PIB mundial. Representan el 0,14% de la IED española en la UE-15 (172.000 millones de euros) aunque Ecuador es el 0,25% del tamaño de la UE-15. Por otro lado, este pequeño volumen de IED española a Ecuador es equivalente al 0,2% de la IED española en América Latina durante el mismo período (119.000 millones de euros) a pesar del hecho de que Ecuador representa el 2% de la economía de América Latina.
Nuestra conclusión es que la IED española en Ecuador está infradesarrollada dado el volumen de IED española en América Latina y el tamaño relativo de la economía ecuatoriana. España no es muy importante en Ecuador, en contraste con Argentina y Brasil, donde España es el primer y segundo inversor, respectivamente. Por otro lado, la IED total en Ecuador alcanzó los 1.555 millones de dólares en 2003, para caer posteriormente a 1.160 millones en 2004. En estos dos años, España solo contribuyó el 3% del total, detrás de EEUU (y las islas Caimán), Canadá, Panamá, Francia, Italia y Suiza.
En principio, España podría ser un inversor mucho más significativo en Ecuador, pero el Gobierno ecuatoriano tendrá que ofrecer otra imagen del país: una que exprese una continuidad mínima en la política económica y mayor seguridad para la inversión.

























