La resurrección de las izquierdas

El Tiempo (Colombia)
Santa Fe de Bogotá (Colombia)
Por Armando Benedetti

“De pronto las virtudes de Gaviria, es decir probidad, apariencia inofensiva, dimensión intelectual, credibilidad personal y escrupulosa carencia de codicias, eran las precisas para la coyuntura.” (El Tiempo. Colombia)

“‚ĶEn la calle puede palparse un entusiasmo por el candidato del Polo y la impresión es que los indicadores de la encuesta podrían haber mejorado aún más durante las 48 horas que antecedieron al debate.

Los guarismos de Gaviria se logran contra el presidente más popular de la historia reciente. Y de la historia no reciente. Votos cosechados bajo la desalentadora certidumbre de que Uribe estaba reelegido aun antes de la primera vuelta. La mayoría de la gente que votó por el candidato de la izquierda lo hizo sin abrigar ninguna esperanza de ganar. Una cierta madurez política les sugería que no se trataba de eso‚Ķ

‚Ķ.Felipe González posibilitó la transición democrática y la inserción de España en el capitalismo globalizado, pero inscribió sobre la piel de todas las izquierdas el mensaje perverso de que nada sería posible sin esa deserción extrema…

En tiempos más recientes, un Blair o un Lagos se despelucaron persuadiendo al mercado de que ya no eran lo que se suponía. Lula, Tabaré y hasta Bachelet parecen versiones de un thatcherismo con propósitos sociales de enmienda. Ni Chávez, ni Obrador, ni Ortega han podido hacernos claridad sobre el proyecto de país que pretenden.

Todo eso a pesar de que todavía parezca una plebedad imaginar una sociedad de mercado, el capitalismo no sea más que lo que es (algo que se desarrolla sobre la base de marginar a mucha gente de la cadena de la vida) y la derecha siga haciendo honor a esa impecable tradición de que si tuviese ideas quedaría automáticamente deslegitimada.

En una palabra, la izquierda colombiana es responsable casi al ciento por ciento de su propio resurgimiento, así esos guarismos anticipen las primeras fatigas de la reelección. De pronto las virtudes de Gaviria, es decir probidad, apariencia inofensiva, dimensión intelectual, credibilidad personal y escrupulosa carencia de codicias, eran las precisas para la coyuntura. Esa percepción del candidato logró que Uribe pareciera el tipo del poder, la imagen que pese a la seguridad democrática fue objeto de todas las evitaciones de campaña”.

Extracto del artículo publicado por el diario El Tiempo

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