El horizonte de una Argentina competitiva
La Nacion. Argentina
19/02/2006
Por Mario Grondona
… “Argentina ha carecido por sesenta años de una política de Estado en materia económica. Sin ella, sin embargo, será imposible que nuestro país pase del subdesarrollo al desarrollo a través del período que necesita para hacerlo, de un mínimo de 16 años que pueden ser más, si no consigue mantener el ritmo del 9 por ciento anual”. (La Nacion. Argentina)
Si por política de Estado entendemos aquella que un Estado persigue más allá de sus cambios periódicos de gobierno, lo primero que resulta de este análisis es que la Argentina ha carecido por sesenta años de una política de Estado en materia económica. Sin ella, sin embargo, será imposible que nuestro país pase del subdesarrollo al desarrollo a través del período que necesita para hacerlo, de un mínimo de 16 años que pueden ser más, si no consigue mantener el ritmo del 9 por ciento anual.
La Argentina no ha logrado enhebrar una política económica "de Estado" como logró hacerlo España por dos razones. Una es política, porque cada partido, una vez en el poder, pretendió monopolizarlo sin convocar a un pacto de largo plazo a los demás. Pero esta razón "política" se vio apuntalada por otra estrictamente económica: que tanto el modelo agropecuario abierto como el modelo industrial cerrado se agotaron una y otra vez porque son incompletos.
Esta insuficiencia de los dos modelos responde a la extraordinaria asimetría de la economía argentina. En el plano agropecuario, la economía argentina es, probablemente, la más competitiva de la Tierra. En el plano industrial, el nuestro es un país tan no competitivo que debió ponerle un freno al Mercosur por no poder soportar el impacto competitivo de la industria brasileña.
Aun así, ni podemos prescindir de una industria en expansión si queremos aumentar el empleo, ni podríamos pedirle al campo la extensión indefinida de sus subsidios a la industria sin desalentarlo hasta el día en que ya no pueda asegurar los setenta kilos anuales de carne por habitante que consumen los argentinos -el consumo más alto del mundo- y que ya ha empezado a bajar.
¿Cuál es la solución, entonces? Si se observa que el paso de la economía abierta a la cerrada y viceversa ha sido siempre brusco entre nosotros, lo que habría que instrumentar ahora sería un paso muy gradual de una industria no competitiva a una industria competitiva, dándoles a nuestros industriales el tiempo que sea necesario para que se adapten, pero haciéndoles saber al mismo tiempo que, una vez fijado, ese largo plazo será inexorable.
Para asegurar esta marcha sin prisa y sin pausa hacia la plenitud económica, todos los partidos políticos que aspiran razonablemente al poder deberían firmar un pacto con la promesa de que, fuera quien fuere el que gobierne en los próximos veinte años, cumplirá con la política de Estado que entre todos habrán consensuado.
Extractos del artículo publicado en La Nacion. Argentina.
http://www.lanacion.com.ar/opinion/nota.asp?nota_id=781986&origen=columnistas&acumulado_id=608-1|609


























