La otra Latinoamérica

Infolatam
Santiago.- 01/02/2006
Por Federico Ysart

La designación por Bachelet de su próximo gobierno trasciende las fronteras chilenas. Después de sucesivas olas de gobiernos más o menos izquierdistas, indigenistas y populistas en todo caso, Latinoamérica va a disponer de otro modelo con el que medirse. Ya no todo es Lula, ni Chaves, ni Kirschner, ni Morales, ni tan siquiera el uruguayo Tabaré Vázquez.

El gabinete anunciado por la presidenta electa reúne todos los requisitos para convertirse en referente de otra forma de hacer política. Más allá, incluso, de lo que hasta ahora lo ha venido siendo el exitoso modelo chileno que desde hace dieciséis años ha conducido la Concertación de partidos del centro y la izquierda chilenas.

Los tres presidentes que se han sucedido en La Moneda desde el año 90, los democristianos Aylwin y Frey y el socialista Lagos, han tenido el pulso necesario para mantener las grandes líneas de la política chilena dentro de las coordenadas comunes en los países desarrollados: democracia sin apellidos de ningún tipo, fomento del libre mercado y liberalización exterior. El resultado ha sido formalmente ejemplar en la región, tanto que ha suscitado en muchos los síndromes de envidia y recelo frente al pariente rico.

Pero hoy, ante el panorama político dominante en el vecindario, los éxitos del futuro gobierno podrían ser considerados de otro modo en el resto del continente; podrían demostrar que el crecimiento con desarrollo social es posible, que sobre el continente no pesa ninguna maldición que lo incapacite para salir de los diversos tipos de explotación que ha venido soportando.

Obviamente, los gestores chilenos seguirían centrados en continuar creciendo, como ya ha anunciado el futuro jefe del equipo económico, el liberal independiente Andrés Velasco, en seguir reduciendo la tasa de pobreza, en ampliar la protección social, el acceso a todos los niveles educativos, etc. Pero todo parece indicar que también son conscientes de estar trabajando en un escaparate.

Bachelet ha sorprendido a propios y extraños al presentar su gabinete. Entre los propios quizá se encuentre el mismo presidente saliente y antiguo mentor de la candidata Bachelet. Las circunstancias en las que se encuentra el país, con un superávit fiscal hoy anunciado equivalente al 4,6 por ciento del PIB, son favorables para dedicar más medios a lo que, hasta ahora, se ha criticado al sistema chileno: una política de desarrollo social demasiado cicatera. El nuevo equipo tiene los recursos para desarrollar políticas ejemplares para el resto del continente.

 

Comentar esta noticia

 

Cambiar a versión móvil