Lo que hará caer a la Bolsa
Reforma (México)
México. 30/01/2006
Por Enrique Quintana
… “habemos quienes pensamos que el País no tiene todavía comprada la estabilidad y que el proceso electoral puede ser el detonador de un profundo nerviosismo y de un cambio de percepciones”. (Reforma, México. 30/01/2006)
Si en un momento dado, independientemente de lo que esté ocurriendo en la realidad, la mayor parte de los inversionistas piensan que la Bolsa todavía puede crecer más, entonces los precios de las acciones van a seguir hacia arriba porque habrá muchos que quieran comprarlos y pocos que quieran venderlos.
Lo que ha sucedido con los mercados financieros por décadas, o mejor dicho, por siglos, es que tienen un comportamiento cíclico y llega un momento en el que el exceso de optimismo choca con la realidad y entonces se produce una gran debacle.
Algunos piensan que gracias al desarrollo tecnológico, a la sofisticación de los instrumentos financieros así como a la creación de instancias reguladoras más eficaces, hemos llegado al punto de que se puedan evitar las crisis financieras.
En México, el índice de la Bolsa ha crecido en 176.6 por ciento en los últimos 6 años. Esto significa un promedio de 18.5 por ciento. Con una inflación anual promedio de 5.3 por ciento, equivale a una ganancia real de 12.5 por ciento al año, que es formidable. Significa duplicar el patrimonio real en un lapso de 5 años y 9 meses.
En ese mismo lapso, el Dow Jones cayó en 9.7 por ciento. El detalle es que se atravesó la crisis de las punto com y la recesión norteamericana.
La clave para determinar lo que pueda pasar con el precio de las acciones en México es un posible cambio en la percepción de los principales inversionistas. Si no es así, entonces espere otro año espectacular para la Bolsa.
Lo que hemos dicho para la Bolsa, puede aplicarse para las tasas de interés y el tipo de cambio.
Un cambio brusco de percepciones podría causar un movimiento amplio del precio del dinero y del dólar.
Si nos atenemos a lo que se dice en los reportes internos de las principales corredurías y bancos, la probabilidad de que ese movimiento brusco se produzca es baja… por ahora.
Sin embargo, habemos quienes pensamos que el País no tiene todavía comprada la estabilidad y que el proceso electoral puede ser el detonador de un profundo nerviosismo y de un cambio de percepciones.
Hay dos escenarios en los que esos hechos pueden ocurrir. El primero y más obvio es el de una campaña electoral que sea contaminada por la violencia.
Tocamos madera para que no suceda, pero si se produjera un atentado contra algún político prominente, el ambiente podría descomponerse.
Como anda la violencia de los narcos, ese escenario no se puede descartar.
El otro es que un candidato se perfile para ganar y amenace con una política económica que pueda dar al traste con la estabilidad.
Hasta ahora parece que todos están comprometidos con ella. Pero una cosa son las promesas de campaña y otra las realidades de Gobierno y en algún momento del año, se podría producir este giro de las percepciones.
Hay que estar atentos.
Publicado en http://www.reforma.com/editoriales/negocios/614561/
Fecha de publicación: 30-Ene-2006


























