Tomar posiciones

Infolatam
Madrid.- 24/01/2006
Por Ramón Pérez-Maura

El auge político de un sector de la izquierda latinoamericana nucleado en torno a Chávez tiene una acogida desigual en España. Sorprendentemente, uno de los más firmes aliados que ha encontrado Chávez en España ha sido el ministro de Defensa español. Factor clave para entender esa relación es el embajador de España en Caracas, Raúl Morodo.

España intentó actuar con toda normalidad en la toma de posesión del presidente Morales el pasado domingo. Como viene haciéndolo desde hace más de una década, la delegación española fue encabezada por el Príncipe de Asturias, comisionado por el Gobierno español para la ocasión. Pero los actos del domingo en La paz se enmarcan en un contexto en el que ya nada es igual. Y en buena medida ello es así gracias a un personaje que tuvo un papel destacado en la toma de posesión: Hugo Chávez.

El auge político de un sector de la izquierda latinoamericana nucleado en torno a Chávez tiene una acogida desigual en España. Sorprendentemente, uno de los más firmes aliados que ha encontrado Chávez en España ha sido el ministro de Defensa español. Factor clave para entender esa relación es el embajador de España en Caracas, Raúl Morodo (con Luis Planas, en Rabat, los únicos embajadores políticos españoles acreditados ante otros estados).

Morodo ha logrado algo sin precedentes, ser embajador político con el PP ?en Lisboa- y ahora con el PSOE. El ministro Bono influyó en su designación gracias a la buena relación que ambos guardaban de su etapa en el Partido Socialista Popular de Enrique Tierno Galván.

El embajador de Bono en Caracas jugó un papel importante en la consecución de la venta de los buques españoles a Venezuela. Bono y Morodo desoyeron reiteradamente los informes que le anticipaban el seguro veto de la Administración Bush a la venta de los componentes militares. El pasado 3 de diciembre, el embajador de España en Washington D.C., Carlos Westendorp ?ex ministro de Asuntos Exteriores- advertía en privado que él ya había pedido cautela al Ministerio de Defensa ante la seguridad del veto. Fue desoído.

La relación privilegiada que Bono había establecido con Chávez era una carta que se intentaba jugar con discreción, por ejemplo ante Evo Morales. En su visita a Madrid el 4 y 5 de enero pasados, el Gobierno pidió a Morales que no circunscribiera sus valoraciones políticas a las escalas que precedieron a la de Madrid: La Habana y Caracas.

En ese sentido Morales atendió los requerimientos de Moncloa, mas en contra de quienes intentaron dar una impresión positiva del paso de Morales por Madrid, la evaluación para las inversiones españolas en Bolivia fue muy negativa tras un encuentro como el que sostuvo en el Real Instituto Elcano el 5 de enero por la mañana.

El incuestionable auge de un movimiento de izquierda marxista, con elementos indigenistas y bolivarianos ?lo que considerando cómo trató Bolívar a los indios, no deja de ser irónico- no cuenta todavía con una respuesta muy definida por parte del Gobierno español que hasta ahora se ha dejado llevar por sus aliados ?Cuba y Venezuela- pero que puede ver a corto plazo cómo tiene que definir con más claridad su posición y la defensa de los intereses españoles.

En ese contexto, habrá que prestar atención a un nuevo fenómeno político de enorme calado. El 22 de enero en Roma, un muy veterano embajador ante la Santa Sede, representante de un país andino, advertía a infolatam.com de la grave amenaza que supone para la estabilidad de la región y de la propia Iglesia Católica el auge de la "teología indígena". Desde Bolivia hasta México ?donde el subcomandante Marcos recorre el país en moto acompañado de un cura de la teología de la liberación y de un sacerdote indígena que rinde culto al sol cada amanecer- un nuevo fenómeno teo-político emerge.

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