Chile: ¿Presidente o Presidenta?
Infolatam
Santiago, 17 de enero 2006
Por Roberto Méndez
“Si esto no es neo liberal, convengamos que se parece mucho. El gobierno del Presidente Lagos ha mostrado, en los hechos, favorecer este modelo económico, y falta hora comprobar si Bachelet continuará por la misma senda. De hacerlo, lo previsible es que Chile continuará con sus altas tasas de crecimiento y prosperidad, pero con un mayor aislamiento de sus vecinos. Pero claro, nadie está seguro del seductor efecto de la canción de Chávez”.
Como ya se sabe, el domingo 15 de enero los chilenos eligieron a la doctora Michelle Bachelet como la primera mujer en la historia del país que ocupará el cargo de Presidente de la República. Su victoria electoral fue significativa, pero no excesivamente holgada: 53% de los votos contra el 47% que obtuvo su opositor, el empresario de tendencia conservadora Sebastián Piñera. La elección era de segunda vuelta, después que en Diciembre, Bachelet no pudo superar la barrera del 50% frente a tres candidatos alternativos.
La flamante presidenta asumirá sus funciones el próximo 11 de marzo, cuando recibirá la banda presidencial de manos del presidente Ricardo Lagos, de su misma coalición y compañero en el Partido Socialista. El suyo será el cuarto gobierno consecutivo de la misma exitosa coalición que ha dirigido el país desde 1989, año que marcó el fin del prolongado gobierno militar del General Augusto Pinochet.
El que una mujer presida el gobierno es algo totalmente inédito para los chilenos. Tan nuevo, que ni siquiera existe consenso acerca si lo correcto es referirse a ella como "Presidente" o "Presidenta". La confusión de pronto adquiere ribetes cómicos: Bachelet es separada, madre de tres hijos, y no se le conoce pareja. Los expertos en protocolo están emitiendo opiniones encontradas en los periódicos acerca de quién debiera ser su acompañante en las ceremonias oficiales, o incluso ejercer el rol de "primera dama", posición reservada tradicionalmente a las esposas de los mandatarios y que preside sobre numerosas instituciones de beneficencia.
Pero las interrogantes sobre el futuro gobierno son muchas, y más de fondo. El entorno latinoamericano está mostrando un claro sesgo a gobiernos de corte populista, en general hostiles a lo que se denomina al modelo "neo liberal" y a la influencia de los Estados Unidos en la zona. El Presidente Chávez, de Venezuela, lidera esta tendencia y ha sido uno de los primeros en llamar para felicitar personalmente a la nueva presidenta. Su tono no sólo era eufórico, sino que se permitió cantarle por el teléfono una canción ("Hay un perfume de mujer", era la canción). Parecía en franco aire de seducción.
El éxito de la economía chilena en los últimos 20 años se basa justamente en la aplicación de un modelo de economía abierta, libertad económica, bajos aranceles, y un mínimo de regulaciones a la actividad privada. Si esto no es neo liberal, convengamos que se parece mucho. El gobierno del Presidente Lagos ha mostrado, en los hechos, favorecer este modelo económico, y falta hora comprobar si Bachelet continuará por la misma senda. De hacerlo, lo previsible es que Chile continuará con sus altas tasas de crecimiento y prosperidad, pero con un mayor aislamiento de sus vecinos. Pero claro, nadie está seguro del seductor efecto de la canción de Chávez.
Son las primeras señales de su posible orientación económica lo que empresarios y trabajadores chilenos esperan ansiosos de la doctora. Si deberemos tratarla de Presidente o Presidenta, no cambiará mucho las cosas.


























