La victoria de Michelle Bachelet
Infolattam
16/01/2006
Por Carlos Malamud
… Hay otros dos frentes que no se deben descuidar: la pervivencia de la Concertación, abriendo el juego a la DC, y la política regional, a la vista de lo movidas que bajan las aguas latinoamericanas. El desafío de Bachelet es importante y Chile necesita que la nueva presidenta esté a la altura.
Las previsiones se cumplieron y las encuestas no fallaron. Con rotundidad, siete puntos de diferencia, la candidata de la Concertación gobernante se ha convertido en la primera mujer que ocupará la presidencia de Chile. Su triunfo fue absoluto y Sebastián Piñera, el empresario exitoso convertido en político, sólo ganó en la IX Región (Araucanía) de los trece distritos del país.
La elección se realizó prácticamente sin incidentes y cuando se confirmó el triunfo de Bachelet, Piñera reconoció su derrota y fue a felicitar personalmente a Bachelet, una prueba de la madurez de la democracia chilena. La misma madurez se plasmaba en el discurso de la victoria, un canto a la concordia y la unidad, a gobernar para todos los chilenos, sin olvidarse del pasado, el nacional y el propio, incluido un recuerdo a su padre, el general muerto por la dictadura.
El desenlace de la elección se basó en el apoyo de todos los partidos de la Concertación, comenzando por la Democracia Cristiana (DC). Este apoyo sin fisuras, al que se sumaron el presidente Lagos y su gobierno, evitó la pérdida de votos por izquierda y, sobre todo, por derecha. El apoyo de Lagos fue importante, dado el 75% de aprobación con que cierra su mandato.
A esto se suma el fracaso de Piñera para ganar el centro, especialmente la DC. Su intento de quebrar la Concertación no tuvo éxito y su votación dependió de sus propias fuerzas y de la Unión Demócrata Independiente (UDI). En los últimos días Joaquín Lavín, de la UDI, se volcó en la campaña y salió en cuanta foto hizo falta.
El triunfo de la Concertación se une a la mayoría parlamentaria obtenida en octubre y facilita al próximo gobierno su relación con el Parlamento. Pese a ello, los desafíos son importantes. Bachelet se pronunció por un contacto más cercano con los ciudadanos y por atacar los profundos problemas sociales, comenzando por la desigualdad. Pero hay otros dos frentes que no se deben descuidar: la pervivencia de la Concertación, abriendo el juego a la DC, y la política regional, a la vista de lo movidas que bajan las aguas latinoamericanas. El desafío de Bachelet es importante y Chile necesita que la nueva presidenta esté a la altura.


























