Washington: prohibido vender

ABC
Madrid, 13 de enero 2006
Por ABC (España)

Tras la negativa de Washington subyace el profundo malestar de la Administración de Estados Unidos por el acuerdo suscrito con Hugo Chávez, quien el día de la firma del acuerdo agradeció al Gobierno de J. Luis R. Zapatero la «firmeza de España» y subrayó la «indignidad» del «imperialismo» estadounidense. (ABC. Madrid)

“EL embajador de Estados Unidos en Madrid, Eduardo Aguirre, ha comunicado formalmente al Gobierno la negativa de su país a que España venda a Venezuela los componentes tecnológicos norteamericanos, que necesitan licencia de exportación, y que incluyen los equipos militares -especialmente aviones de transporte y barcos- que forman parte del acuerdo suscrito por el ministro de Defensa, José Bono, y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Tras la negativa de Washington subyace el profundo malestar de la Administración de Estados Unidos por el acuerdo suscrito con Hugo Chávez, quien el día de la firma del acuerdo agradeció al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero la «firmeza de España» y subrayó la «indignidad» del «imperialismo» estadounidense.

Las coordenadas en las que se sitúa la política exterior española, escorada hacia posiciones que ocupan gobiernos de dudoso marchamo democrático y sesgo populista, amenazan con ampliar la brecha con EE.UU. La reacción norteamericana es el reflejo del deterioro de nuestras relaciones diplomáticas con la primera potencia del mundo, una situación que debilita las posibilidades de establecer bases de colaboración con otros gobiernos que impulsen los intereses estratégicos de España en áreas geográficas específicas o en el conjunto de la Comunidad Internacional. Las apuestas estratégicas de nuestra política exterior se han revelado fallidas con el riesgo, en las grandes cuestiones de fondo, del aislamiento exterior de nuestro país.

La venta de material militar a Venezuela es la prueba del nueve de que, hoy por hoy, los países más agradecidos con la diplomacia española no se caracterizan precisamente por el respeto escrupuloso de las libertades y las garantías individuales. Estamos alineados con los no alineados o con los que se alinean en coordenadas populistas y no estrictactamente democráticas, revelador viraje que demuestra hasta qué punto se agrava cada día la imagen de España en el exterior. Tras el «no» de Washington se esconde una tumultuosa relación que, lejos de embridarse, amenaza con complicarse a medida que en la fotografía de nuestra política exterior aparecen, sobre todo, Castro, Chávez, Mohamed VI o Morales, protagonistas principales de una nueva etapa caracterizada por los movimientos reactivos en relación con los anteriores gobiernos.

El giro abrupto de la diplomacia española nos sitúa en espacios poco recomendables y nos expone, peligrosamente, a situaciones como la registrada ayer, expresión última de un malestar que no se oculta bajo formalismos de carril. Si el Gobierno de Rodríguez Zapatero entiende que es normal la respuesta de Washington, habría que preguntarle a Washington si sigue teniendo a España entre sus principales aliados.

Artículo publicado en ABC (Madrid)

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